Prensa

DIDASCALIAS DEL TEATRO CAMINITO ha sido incluido en los archivos de ALTERNATIVA TEATRAL

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http://www.alternativateatral.com.ar/

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Fuente: KEHRIG, Diego (2013). Didascalias del Teatro Caminito, Buenos Aires, Diego Kehrig Editor

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Prensa. Comuna 4 en Sintonía. Programa de radio. Fotografía después de la entrevista.

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Diego Kehrig, Gladys Moyano, Gladys Coppola y Gerardo Cocca.

PRENSA. EL CANAL DE LA CIUDAD. DESPUÉS DE 41 REABREN LAS PUERTAS DEL TEATRO CAMINITO

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PRENSA. TN, TODO NOTICIAS. REAPERTURA DEL TEATRO CAMINITO

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PRENSA. PRENDER.COM. CONEXION 2000. EL TEATRO CAMINITO

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El Teatro Caminito surgió como una idea del recordado director teatral Cecilio Madanes, allá por 1957.

El Teatro Caminito surgió como una idea del recordado director teatral Cecilio Madanes, quien allá por 1957 logró transformar el recién nacido paseo Caminito en un gran teatro al aire libre. Planificado para que durase solo 15 días, su éxito hizo que se extendieran sus temporadas hasta 1973, el ultimo año en el que se puso en escena la obra El Chisme de las Mujeres La Boca tuvo su teatro callejero al aire libre.

Los críticos de teatro y los medios han señalado reiteradamente que si hay un trabajo teatral que quedó asociado para siempre al nombre de Cecilio Madanes, es el que realizó en el Teatro Caminito. Y tan reconocido e importante ha sido el trabajo de Cecilio Madanes que él mismo alguna vez señaló que “El hijo que no tuve es el Teatro Caminito. Teatro al aire libre, como había visto en Venecia. Lo que iba a ser un experimento de dos semanas, finalmente duró 15 años, con dos funciones y mil quinientos espectadores diarios. Así, en medio de la Boca y la noche, renacieron Shakespeare, Goldoni, García Lorca, Pirandello, Discépolo y una galería fabulosa de autores y obras. Allí pude ser un creador total. Inventé todo, junto a gente muy muy capaz”.

El Teatro Caminito funcionó por 13 temporadas entre 1957 y 1973. En el mismo se llevaron a escena obras como: Los Chismes de las Mujeres (1957-58), Las Aventuras de Scapin (1958-59), La Zapatera Prodigiosa (1959-60), Una Viuda Difícil (1960-61), Il Corvo (1961-62), Las de Barranco (1962-63), Los Millones de Orofino (1963-64), La pérgola de las flores (1964-65), La Verbena de la Paloma (1965-66), Mil francos de recompensa (1966-67), Angelito, el Secuestrado (1967-68), Sueño de una Noche de Verano (1968-69), y Los Chismes de las Mujeres (1972-73).

Hace menos de dos años, en 2013, Diego Kehrig, un investigador teatral, dramaturgo y librero, escribió un libro llamado Didascalias del Teatro Caminito, una importante obra que recopila la historia de una de las más importantes experiencias del teatro callejero en la Argentina y que sin dudas ha servido como motor para que en este 2015 vuelva el teatro a Caminito.

Y es precisamente Didascalias del Teatro Caminito, el libro de Diego Kehrig, quien ha traído al recuerdo luego de 40 años de haberse realizado su última función, el extraordinario espectáculo montado por Cecilio Madanes cuya primera obra se estrenó el 18 de diciembre de 1957 de la cual se suponía que duraría solo quince días. Pero el éxito alcanzado, el reconocimiento de la prensa y la avasalladora aprobación de los vecinos del barrio de la Boca, hicieron que las temporadas se prolongaron durante muchos años.

Para quienes lo han olvidado, o para quienes no lo han vivido, solo basta con recordar que por aquellas noches de verano Jorge Luz, Beatriz Bonnet, Aída Luz, Diana Maggi, Juan Carlos Altavista, Antonio Gasalla, Edda Díaz, Kive Staiff, Ernesto Schoo, Julio López, Caty Bónica, Valeria Munarriz, Claudio Segovia, y Delia Cancela y tantos otros celebres artistas, hicieron de Caminito un gran escenario con un barrio que los recibía con los brazos abiertos.

http://prenser.com/4993/EL_TEATRO_CAMINITO.html

PRENSA. GEOTEATRAL. Volvió el Teatro Caminito

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En el marco de un nuevo proyecto del CTBA, en colaboración con la Fundación PROA,el pasado 27 de enero se realizó la reapertura del emblemático teatro de La Boca, con “Los veraneantes” de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo.

El martes 27 de enero se realizó la reapertura, después de 41 años, el Teatro Caminito, ubicado en Pasaje Caminito y Magallanes (La Boca). Bajo la dirección de Martín Bauer – también director del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín – es un espacio al aire libre que ofrecerá programación teatral y musical durante el verano.

La obra con la que comenzará a funcionar será Los veraneantes de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo. El elenco está integrado por Silvina Katz, Roberto Monzo, Carlos Kaspar, Fernando Migueles, Julián Vilar, Francisco Civit, María Zambelli, Florencia Carreras, Mariela Castro Balboa, Daniel Begino, Daniela Pantano, Julián Calviño y Alejandro Schiappacasse.
Las funciones se ofrecerán, hasta el 22 de febrero, los miércoles, los viernes y los domingos a las 19. Entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia.

Al finalizar la temporada de Los veraneantes podrá verse, a partir del 13 de marzo, Historia de un soldado, una obra de teatro musical de Igor Stravinsky, con traducción de Beatriz Sarlo sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz, bajo la dirección de Martín Bauer. El narrador es Pompeyo Audivert y los intérpretes son Federico Landaburu (clarinete), Ezequiel Fainguersch (fagot), Matías Nieva (trompeta), Pablo Fenoglio (trombón), Bruno Lo Bianco (percusión), Mathias Naon (violín) y Carlos Vega (contrabajo).
Las funciones se realizarán, hasta el 29 de marzo, los viernes, sábados y domingos a las 19. Entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia.

La reapertura del Teatro Caminito es un nuevo proyecto del Complejo Teatral de Buenos Aires, en colaboración con Fundación Proa.

Teatro Caminito:
El Teatro Caminito fue inaugurado el 18 de diciembre de 1957 por Cecilio Madanes, quien contó con la colaboración de diversas figuras del campo de la cultura como Manucho Mujica Láinez –que traducía las obras del inglés, especialmente para él-; Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaban las portadas de los programas de mano-; Delia Cancela y Pablo Mesejean –que creaban los vestuarios-, y Benito Quinquela Martín –que decidió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a Caminito, afirmando así definitivamente la identidad del barrio-. Los chismes de las mujeres, La zapatera prodigiosa, Una viuda difícil, La pérgola de las flores y Sueño de una noche de verano fueron algunas de las piezas que se representaron, mientras que los intérpretes que dejaron allí sus huellas son, entre otros, Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, Edda Díaz, Diana Maggi, Eva Dongé y Violeta Antier.
De martes a domingo, con dos representaciones diarias, y con un lleno por función de 700 espectadores, revolucionó las calles de La Boca y el panorama teatral de la ciudad.
En 1973 el Teatro Caminito bajó por última vez su telón.

La reapertura del Teatro Caminito:
Desde algunos años, Martín Bauer viene impulsando el proyecto de reapertura del Teatro Caminito. En este emprendimiento, junto a Adriana Rosenberg de Fundación PROA, ha hecho posible la publicación del libro Didascalias del Teatro Caminito del investigador y dramaturgo Diego Kehrig, para dimensionar el aporte a la cultura y la identidad del barrio de La Boca que tuvo la creación de Cecilio Madanes en el Pasaje Caminito.
El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han permitido que este anhelo sea concretado. Esta iniciativa se suma al corredor Milla Cultura del Sur.

http://www.geoteatral.com.ar/nota/VolvioElTeatroCaminito

PRENSA. PANORAMA CIUDAD. Después de 41 años, vuelve a levantarse el telón del Teatro Caminito de la Boca

El escenario callejero ubicado en el Pasaje Caminito y Magallanes regresa mañana. Habrá funciones los días miércoles, viernes y domingos a las 19, con entrada libre y gratuita.

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Al aire libre. Así era el escenario. (Foto del libro “Didascalias del Teatro Caminito”, de D. Kehrig / Web Fund. PROA)

Con la obra “Los veraneantes”, mañana volverá a levantarse el telón del Teatro Caminito de La Boca, ubicado en el Pasaje Caminito y Magallanes, en el barrio porteño de La Boca, después de 41 años de permanecer cerrado.

La reapertura, a cargo del Ministerio de Cultura de la Ciudad, será mañana a las 20, con la obra “Los veraneantes”, de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo. En ese horario se realizará un homenaje a Cecilio Madanes, creador del teatro, y a las 20.30 se dará inicio a la función.

Según se informó, el Teatro Caminito será un espacio al aire libre que ofrecerá programación teatral y musical durante el verano. Esta reapertura se lleva a cabo en el marco de colaboración entre el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación PROA.

Habrá funciones hasta el 22 de febrero los días miércoles, viernes y domingos a las 19, con entrada libre y gratuita, que se suspenden por lluvia. El espacio cuenta con capacidad limitada. La dirección del teatro estará a cargo de Martín Bauer, músico, compositor y director.

El Teatro Caminito fue creado por Madanes, escenógrafo, director y productor teatral, en 1957, y considerado un espacio de excelencia por importantes nombres de las artes. Se trató de una experiencia de teatro callejero que se extendió entre 1957 y 1973, año en que el telón bajó por última vez.

PRENSA. DIARIO DE CULTURA. Después de 41 años, reabrieron el Teatro Caminito

Se sumó otro espacio a La Milla Cultural del Sur. El Ministerio de Cultura porteño reabrió este emblemático teatro del barrio de La Boca, con “Los veraneantes”, de Máximo Gorki.

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El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires reabrió, después de 41 años, el Teatro Caminito, ubicado en Pasaje Caminito y Magallanes (La Boca). La inauguración oficial se realizó con la obra Los veraneantes de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo. Primero se concretó un homenaje a Cecilio Madanes y, luego, se dio inicio a la función.

La reapertura se llevó a cabo en el marco de colaboración entre el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación PROA.

El director del teatro Caminito es Martín Bauer -también director del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín- será un espacio al aire libre que ofrecerá programación teatral y musical durante el verano. Siempre con entrada libre y gratuita.

Teatro Caminito

Fue inaugurado el 18 de diciembre de 1957 por Cecilio Madanes, quien contó con la colaboración de diversas figuras del campo de la cultura como Manucho Mujica Láinez –que traducía las obras del inglés, especialmente para él-; Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaban las portadas de los programas de mano-; Delia Cancela y Pablo Mesejean –que creaban los vestuarios-, y Benito Quinquela Martín –que decidió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a Caminito, afirmando así definitivamente la identidad del barrio-. Los chismes de las mujeres, La zapatera prodigiosa, Una viuda difícil, La pérgola de las flores y Sueño de una noche de verano fueron algunas de las piezas que se representaron, mientras que los intérpretes que dejaron allí sus huellas son, entre otros, Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, Edda Díaz, Diana Maggi, Eva Dongé y Violeta Antier.

De martes a domingo, con dos representaciones diarias, y con un lleno por función de 700 espectadores, revolucionó las calles de La Boca y el panorama teatral de la ciudad.

En 1973 el Teatro Caminito bajó por última vez su telón.

Los veraneantes

(Hasta el 22 de febrero,  miércoles, viernes y domingos a las 19 con entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia).

De Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo, comenzará a representarse ese mismo día. El elenco está integrado por Silvina Katz, Roberto Monzo, Carlos Kaspar, Fernando Migueles, Julián Vilar, Francisco Civit, María Zambelli, Florencia Carreras, Mariela Castro Balboa, Daniel Begino, Daniela Pantano, Julián Calviño y Alejandro Schiappacasse. El músico es Adolfo Oddone, el asistente de dirección es Ignacio Ansa, la iluminación es de Facundo Estol, y la escenografía y el vestuario son de Cecilia Zuvialde.

Historia de un soldado

(Desde el 13 de marzo hasta el 29 de marzo, viernes, sábados y domingos a las 19. Entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia).

Obra de teatro musical de Igor Stravinsky, con traducción de Beatriz Sarlo sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz, bajo la dirección de Martín Bauer. El narrador es Pompeyo Audivert y los intérpretes son Federico Landaburu (clarinete), Ezequiel Fainguersch (fagot), Matías Nieva (trompeta), Pablo Fenoglio (trombón), Bruno Lo Bianco (percusión), Mathias Naon (violín) y Carlos Vega (contrabajo). La coreografía es de Edgardo Mercado y el vestuario de Minou Maguna. La dirección musical es de Santiago Santero.

Cecilio Madanes

Nació el 2 de diciembre de 1921 en la Ciudad de Buenos Aires. Director teatral, escenógrafo y productor, supo convertirse en una de las figuras más destacadas del quehacer teatral argentino.

Estudió en París y compartió tertulias con Jean Cocteau, Georges Braque y Louis Jouvet, entre otros.

Dueño de una mente ágil y sumamente creativa, recreó obras tales como Doña Rosita, la soltera de Federico García Lorca, Equusy Amadeus de Peter Shaffer, Locos de verano de Gregorio de Laferrère, y en 1961 estrenó Estrellas en el Avenida, dónde logró reunir a Tita Merello, Tato Bores y Hugo del Carril en un mismo escenario.

En 1965 dirigió en el Teatro Colón La Traviata, con Ana Moffo. Y en 1983, el entonces Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, lo nombró Director General de ese mismo teatro, cargo en el que permaneció hasta 1986.

Su gestión logró enormes convocatorias e incorporó un público hasta ahora ajeno a ese ámbito: el infantil.

Pero Madanes solía declarar que su creación máxima, y a la que mayor cariño le tenía, era el Teatro Caminito: “Caminito fue el hijo que no tuve”, solía decir. Cuando finalmente logró estrenar Los chismes de las mujeres, en diciembre de 1957, suponía que la experiencia duraría quince días, pero el éxito de la taquilla, el reconocimiento de la prensa y la cálida aprobación de los vecinos de La Boca prolongaron las temporadas durante dieciséis años.

Madanes murió el 2 de abril de 2000, a los 78 años.

La reapertura del Teatro Caminito

Desde algunos años, Martín Bauer viene impulsando el proyecto de reapertura del Teatro Caminito. En este emprendimiento, junto a Adriana Rosenberg de Fundación PROA, ha hecho posible la publicación del libro Didascalias del Teatro Caminito del investigador y dramaturgo Diego Kehrig, para dimensionar el aporte a la cultura y la identidad del barrio de La Boca que tuvo la creación de Cecilio Madanes en el Pasaje Caminito.

El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Complejo Teatral de Buenos Aires permitió que este anhelo sea concretado. Esta iniciativa se suma al corredor Milla Cultural del Sur.

http://www.diariodecultura.com.ar/teatro-y-danza/despues-de-41-anos-reabren-el-teatro-caminito/

Centro Cultural Nómade organizó actividades a partir del Teatro Caminito

nomade¡Volvió Teatro Caminito a La Boca! Una gran novedad para el barrio entero… y también para nosotros. Como ustedes sabrán este teatro funcionó en lo que hoy es la calle Caminito, y tuvo una alta participación de vecinos que, con mucha expectativa, verano tras verano, recibían las propuestas teatrales que llegaban de la mano de su director, Cecilio Madanes.
Durante todo marzo estaremos llevando adelante actividades vinculadas a la expresión teatral. Situaciones, escenarios, vestuarios y diálogos comenzarán a invadir la vereda de Proa. Evocaremos así partes de nuestra historia, de nuestra identidad al mismo tiempo que imaginamos posibles futuros para nuestro entorno y de ese modo, para nosotros mismos.

NOMEste fin de semana, trabajamos lo teatral a partir de la selección de personajes barriales sobre los cuales se creó una historieta y luego una máscara. La historieta nos sirvió para atravesar el placer del dibujo en secuencia pero también para pensar en quienes forman parte del nuestro barrio, en qué cosas aprendemos de ellos y en cuáles son las cosas que conocemos de los lugares a través de ellos. La creación de las máscaras estuvo orientada a encarnar a los personajes seleccionados y exponerlos en escena interactuando con otros. Allí surgieron preguntas y quedaron expuestos pedacitos de nosotros.

NOM3Los visitantes del barrio que el fin de semana pasado ya habían elegido y entrevistado a los personajes esta vez avanzaron en la creación de las máscaras y en la presentación.

NOM4Contacto: [5411] 4104-1041 / 4104-1000 – ccnomade@proa.org

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http://proa.org/esp/education-centro-cultural-nomade.php

PRENSA. EL 1DIGITAL. Se reabrió el Teatro Caminito en La Boca

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Cultura

Se reabrió el Teatro Caminito en La Boca

Se inauguró con un homenaje a su creador, Cecilio Madanes, con la representación de la obra “Los veraneantes”, de Máximo Gorki. Habrá funciones miércoles, viernes y domingos, con entrada libre y gratuita.

Por Luz Zalacain
2015-01-30

El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires dio inicio a las funciones, después de 42 años, en el Teatro Caminito, ubicado en avenida Pedro de Mendoza y Magallanes (La Boca).

La inauguración oficial fue el martes, con un homenaje a Cecilio Madanes, el creador y realizador de la idea de llevar las obras del teatro San Martín al barrio de La Boca. En el acto fueron oradores: Hernán Lombardi, Martín Bauer, Víctor Laplace, Claudio Segovia y Diego Kehrig.

La inauguración oficial fue el martes, con un homenaje a Cecilio Madanes, el creador y realizador de la idea de llevar las obras del teatro San Martín al barrio de La Boca.
Asistieron numerosas figuras del espectáculo, directores de teatro, actores y personalidades de la cultura y la política. A las 20:30, en punto, comenzó la obra Los veraneantes, de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo.

Bauer, Director del Teatro Caminito -también director del ciclo de conciertos de música contemporánea del Teatro San Martín- afirmó que “será un espacio al aire libre que ofrecerá programación teatral y musical durante el verano. Siempre con entrada libre y gratuita””.

Los veraneantes

Se presentará hasta el 22 de febrero, miércoles, viernes y domingos a las 19 horas, con entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia.

De Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo, comenzará a representarse ese mismo día. El elenco está integrado por Silvina Katz, Roberto Monzo, Carlos Kaspar, Fernando Migueles, Julián Vilar, Francisco Civit, María Zambelli, Florencia Carreras, Mariela Castro Balboa, Daniel Begino, Daniela Pantano, Julián Calviño y Alejandro Schiappacasse. El músico es Adolfo Oddone, el asistente de dirección es Ignacio Ansa, la iluminación es de Facundo Estol, y la escenografía y el vestuario son de Cecilia Zuvialde.

Historia de un soldado

Desde el 13 de marzo hasta el 29 de marzo, viernes, sábados y domingos a las 19 horas. Entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia.

Obra de teatro musical de Igor Stravinsky, con traducción de Beatriz Sarlo sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz, bajo la dirección de Martín Bauer. El narrador es Pompeyo Audivert y los intérpretes son Federico Landaburu (clarinete), Ezequiel Fainguersch (fagot), Matías Nieva (trompeta), Pablo Fenoglio (trombón), Bruno Lo Bianco (percusión), Mathias Naon (violín) y Carlos Vega (contrabajo). La coreografía es de Edgardo Mercado y el vestuario de Minou Maguna. La dirección musical es de Santiago Santero.

http://www.el1digital.com.ar/articulo/view/49716/se-reabrio-el-teatro-caminito-en-la-boca

PRENSA. RADIO CULTURA. El arca de Mónica. Audio.

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PRENSA. PÁGINA 12, RADAR. Sueño de una noche de verano

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RADAR

DOMINGO, 1 DE FEBRERO DE 2015

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

TEATRO Creado en 1957 por Cecilio Madanes, el Teatro Caminito fue un enclave de actuación, plástica y literatura directamente ligado al barrio de La Boca durante quince años. Sus últimas funciones tuvieron lugar hace ya cuarenta años, y ahora vuelve a escena con dirección artística de Martín Bauer. Para la reapertura, se apostó a Máximo Gorki con Los veraneantes, que con dirección de Lautaro Vilo es una manera de conectar con los clásicos del teatro popular.

Por Mercedes Halfon
En ese momento del año en que Buenos Aires se desagota y se vuelve un lugar un poco más leve para permanecer, se abre un espacio perfecto para disfrutar de las bondades del verano en la urbe: el Teatro Caminito. Un escenario enclavado sobre el empedrado mismo del mítico pasaje, donde se verá una programación teatral de alto vuelo y a cielo abierto. Se trata además de un espacio con tradición. Creado por el director Cecilio Madanes en 1957, durante sus quince años de existencia fue un enclave por el que pasaron personalidades de las artes escénicas, la plástica y las letras en comunión con el barrio de La Boca. Ahí mismo, entre las coloridas fachadas pintadas por Quinquela y la ropa colgada de los vecinos, ocurrió todo. Hoy, a más de cuarenta años de su última función, volverá a desempolvarse un tablado, con resultados presumiblemente diversos. La dirección artística del proyecto es del gestor cultural y compositor contemporáneo Martín Bauer, quien junto a Fundación Proa viene moldeando la idea hace años, en iniciativa conjunta al Complejo Teatral de la Ciudad.

Claro que en cuatro décadas cambiaron muchas cosas. Buenos Aires no es la misma, la calle no es la misma, el teatro no es el mismo. La propuesta de hacer una temporada teatral con obras de entrada libre y en la calle es una apuesta arriesgada. Así lo entiende el mismo Bauer: “Es una aventura ver qué va a pasar con las obras. Uno puede suponer que en Buenos aires existe una reserva cultural que hace que cualquier familia se entere de que existe un clásico que no conoce y vaya a verlo. Yo creo que existe pero no lo sé. Capaz la tele se comió esa reserva. Igual creemos que hay público para todo. Uno al público lo interpela, lo provoca y lo construye”.

Por eso todos los ojos están puestos ahora en Lautaro Vilo –un director y dramaturgo joven pero con una trayectoria contundente–, encargado de abrir el juego y romper el hielo con su puesta de Los veraneantes, de Máximo Gorki. Lejos de Moscú, a pasos nomás del Riachuelo.

AL TEATRO CON LA ESPIRAL

Cecilio Madanes, el ideólogo de este teatro boquense a fines de los cincuenta, fue un director de arco internacional, formado en Bellas Artes en Argentina y luego fogueado en Europa, donde compartió veladas y proyectos con Jean Cocteau, Vittorio Gassman, María Félix y otras lumbres de la época. Trabajó en cine, teatro y televisión, llegó a ser director del Teatro Colón durante los ’80, pero sin duda su proyecto más querido y personal fue el Teatro Caminito. Una docena de temporadas de verano donde se vieron comedias musicales, operetas, sainetes, farsas. Fueron de la partida personalidades como Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, entre muchos otros. Toda la historia está contada con lujo de detalles en el libro Didascalias de Teatro Caminito del historiador Diego Kehrig, quien reconstruyó la historia desde cero. Al tratarse de un teatro al aire libre, tuvo que acudir al registro de la memoria viva de artistas y vecinos. Casi todas las anécdotas apuntan al compromiso de los vecinos con los espectáculos y también a los simpáticos rituales que los envolvían, como el espiral y la lonita con que se iba a las funciones. “Todas las noches de verano se escuchaba una hora y media de García Lorca, Shakespeare o Molière. No prendían la radio para no interferir con la función y, si alguien se casaba, esperaban que la obra terminara para hacer la fiesta”, cuenta en el libro uno de los vecinos de antaño.

Es interesante que la primera pieza que vaya a verse en esta nueva vuelta del Teatro Caminito sea nada menos que de Máximo Gorki. No sólo el título Los veraneantes, con sus evidentes connotaciones estivales, sino por el autor mismo; el momento en que esta pieza se estrenó originalmente, el movimiento que expresa, crean una atmósfera sugestiva para inaugurar este nuevo espacio callejero. Hay que decir que Gorki nació en 1868, su verdadero nombre era Alexei Maximovich Peshkov, fue renombrado Máximo por su hermano menor muerto, y Gorki, porque significa “amargura” en ruso. Maestro del realismo, fue considerado durante y al finalizar su vida una de las personalidades más relevantes de su país. Su infancia y juventud las pasó viajando y teniendo todo tipo de trabajos (camarero de barco, vendedor de bebidas, ayudante de panadero), relacionándose con la gente más particular de las clases bajas. De allí, dicen sus biografías, nace la vitalidad y el color de sus relatos. También, claro, su conciencia política. Sus obras teatrales más conocidas y representadas fueron Los pequeños burgueses (1902) y Los bajos fondos (1903), ambas estrenadas originalmente en el Teatro de Arte de Moscú, con dirección de Stanislavsky. La primera explora el tema de la rebelión contra la sociedad burguesa e introduce por primera vez al héroe que milita activamente en favor de la causa proletaria. La segunda tiene una retórica heredera de los sermones religiosos que signa su obra posterior, pero transfigurada en un carácter abiertamente político. Fue incluso llevada al cine por ese otro moralista de izquierda que fue Jean Renoir.

Los veraneantes, la pieza que se verá con dirección de Lautaro Vilo, fue estrenada en 1905: pico del clima de efervescencia que derivaría en la primera revolución rusa. Es una tragedia metida dentro de una canción de verano. Cuatro familias amigas pasan sus vacaciones en una costa de río. En ropas de lino y con copitas de bebida siempre a mano, van padeciendo el modo como el clima de aburrimiento y frustración que los envuelve, se ve invadido por acaloradas discusiones. Una mujer de armas tomar que pone a todos en jaque, la llegada de un escritor en franca crisis de ideas y un tío millonario sin lugar adonde ir se suman a las tertulias decadentes. Los personajes entran en un juego de fuerzas en el que se ven obligados a mostrar sus verdaderos intereses y posturas ante las formas políticas que comienzan a emerger.

Y todas estas historias, estos hilos, se cruzan en la madeja de la obra que dirige Vilo. Madanes y sus amigos –como Jorge Luz, Soldi, Mujica Lainez–, Gorki y sus enemigos, los burgueses de la Rusia del 1900. Todos a su modo pioneros de una nueva forma de entender el teatro popular.

AIRE LIBRE

Lautaro Vilo cuenta que la propuesta de Martín Bauer de montar una obra en el teatro Caminito fue abierta. Consistía en elegir una obra de un autor clásico al aire libre, en verano: “No siempre tenemos la suerte que nos propongan ‘dirigí la obra que vos quieras’. No sabía qué elegir. Y como la primera preocupación que tengo al armar un proyecto es que la convención sea posible y que el teatro ocurra empecé a pensar en qué tenía que pararse la propuesta. Aire libre, verano, calor. Eso es algo que actores y espectadores van a compartir, es el piso en común, la ‘térmica’ de este espacio teatral, el piso de la convención teatral. Resolver eso me sirvió para dejar una cantidad de obras francamente invernales y de espacios cerrados y echar el ojo en las que veía como posibles. Llegué a la relectura de Los veraneantes”. Martín Bauer cree: “Fue sabio Lautaro en su elección. La obra es muy intensa y él le imprime un ritmo bárbaro al texto. Hubo una intuición muy fuerte en esa elección y a la vez una gran conciencia. Es joven, muy actual, sin duda parte del medio teatral, pero tiene una visión de lo que es el género muy interesante. Hay otros autores que están más pegados a su propia obra, en cambio él, Lautaro, puede entrar y salir de muchas cosas”.

Los veraneantes, desde su título, plantea una igualdad entre el arriba y el abajo de la escena, pero sus analogías no tienen sólo que ver con cuestiones climáticas. Básicamente, la obra transcurre en un verano, que como instancia de descanso, de relax, también porta una enorme cantidad de expectativa: la ilusión dionisíaca del descanso, la compensación de la vida del trabajo. Dice Vilo: “Me gustó mucho la manera en la que Gorki entiende el fenómeno de las vacaciones, del veraneo, y lo comprende con una mirada que está adelantada a su tiempo. Es una obra en donde lo que sucede está determinado por esta situación: los personajes están de vacaciones y es ese descanso, o esa intermitencia del descanso, esa convivencia forzada, la que dinamita las relaciones entre ellos. Y que si uno mira con atención es algo que sigue sucediendo: llega el verano y nos forzamos a descansar, tenemos la obligación de festejar, de ser felices. Siempre me pareció curioso cómo suben las tasas de suicidio en las fiestas, que es un momento de reunión, de convivencia forzada y del cual se espera un momento de felicidad”.

¿Qué otros vínculos te parecía que tiene un texto de ese momento con el aquí y ahora porteño?

–Gorki se mete con una clase ociosa a la que le gusta discutir casi de una forma deportiva, que en esas discusiones no ahorran ni ofensas ni resentimientos y que, a la vez, tiene una opinión un tanto sobrevaluada de sí misma. Ese tipo de comportamientos no nos resultó desconocido a lo largo de los ensayos. Además, en la obra hay una conciencia de quiebre de un momento histórico, de indeterminación e incertidumbre respecto del futuro. Y eso es una sensación palpable, vivimos un momento de tremendos interrogantes.

¿Creés que con este espacio puede abrirse un territorio para probar un teatro para un público más amplio, una idea de teatro popular en el mejor sentido del término?

–A mí me parece que Teatro Caminito es una propuesta excelente que tiene que crecer y que ojalá se instale a partir de ahora, cuente con un mayor apoyo y que en un futuro cercano pueda recorrer distintos lugares de la ciudad. E incluso, desearía que en ese recorrido se mantuviera la preocupación porque este escenario contenga propuestas de gran formato, que son las que muchas veces no se pueden disfrutar en las salas de la ciudad por condiciones espaciales o presupuestarias. De todas maneras, la manera más efectiva de abrir un espacio a un teatro más popular hoy sería refundar el Complejo Teatral de la Ciudad, ocupándose no sólo de lo edilicio, si bien es una parte fundamental y necesaria, sino también de su proyecto cultural. Ojalá puedan darse estas cosas.

Los veraneantes se puede ver miércoles y domingos a las 19, en teatro Caminito, Aráoz de Lamadrid y Caminito. Entrada gratis con capacidad limitada.

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http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-10366-2015-02-02.html

PRENSA. LA RAZÓN. Tras 41 años, reabrió el Teatro Caminito

IMG_8196Con la obra “Los veraneantes” reabrió ayer sus puertas, después de 41 años, el Teatro Caminito, ubicado en Pasaje Caminito y Magallanes en La Boca. El Ministerio de Cultura porteño motorizó la iniciativa, en la que se destacó un homenaje a Cecilio Madanes. Las funciones se ofrecerán hasta el 22 de febrero, los miércoles, viernes y domingos a las 19 con entrada libre y gratuita (la capacidad es limitada y se suspende por lluvia). La dirección del teatro estará a cargo del compositor y director Martín Bauer.

http://www.larazon.com.ar/ciudad/anos-reabrio-Teatro-Caminito_0_646800014.html

PRENSA. PARTE DEL SHOW. El Teatro Caminito reabrió sus puertas luego de 42 años

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Fotografía: Néstor Barbitta

Después de 42 años, en el Teatro “Caminito”, ubicado en Avda. Pedro de Mendoza y Magallanes en La Boca volvió a abrir sus puertas.

La inauguración oficial fué a las 20, con un homenaje a Cecilio Madanes, el creador y realizador de la idea de llevar las obras del teatro San Martín al barrio de La Boca. En el acto fueron oradores: Hernán Lombardi, Martín Bauer, Víctor Laplace, Claudio Segobia y Diego Kehrig.

Lombardi dijo: “Cecilio Madanes fue un impulsor y referente de la cultura de Buenos Aires y el país. Continuar con su idea de sacar el teatro a la calle y seguir construyendo la tradición de espectáculos gratuitos de excelencia en los barrios porteños, acercando la cultura a la gente, es nuestra decisión”.

A las 20:30, en punto, comenzó la obra Los veraneantes de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo.

http://www.partedelshow.com.ar/noticia/el-teatro-caminito-reabrio-sus-puertas-luego-de-42-ños

PRENSA. LETRA P. Después de 41 años, reabre el Teatro Caminito

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27/01/2015

Después de 41 años, reabre el Teatro Caminito en La Boca

El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires reabrirá, después de 41 años, el Teatro Caminito, ubicado en Pasaje Caminito y Magallanes (La Boca).

La reapertura se lleva a cabo en el marco de colaboración entre el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación PROA.

El director del teatro Caminito es Martín Bauer -también director del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín- y aseguró que habrá un espacio al aire libre que ofrecerá programación teatral y musical durante el verano. Siempre con entrada libre y gratuita.

El Teatro Caminito fue inaugurado el 18 de diciembre de 1957 por Cecilio Madanes, quien contó con la colaboración de diversas figuras del campo de la cultura como Manucho Mujica Láinez –que traducía las obras del inglés, especialmente para él–; Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaban las portadas de los programas de mano–; Delia Cancela y Pablo Mesejean –que creaban los vestuarios–, y Benito Quinquela Martín –que decidió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a Caminito, afirmando así definitivamente la identidad del barrio–.

Los chismes de las mujeres, La zapatera prodigiosa, Una viuda difícil, La pérgola de las flores y Sueño de una noche de verano fueron algunas de las piezas que se representaron, con intérpretes como Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, Edda Díaz, Diana Maggi, Eva Dongé y Violeta Antier.

De martes a domingo, con dos representaciones diarias, y con un lleno por función de 700 espectadores, revolucionó las calles de La Boca y el panorama teatral de la ciudad,.hasta que en 1973 el Teatro Caminito bajó por última vez su telón.

Martín Bauer impulsa el proyecto de reapertura del Teatro junto a Adriana Rosenberg de Fundación PROA y el dramaturgo Diego Kehrig, para dimensionar el aporte a la cultura y la identidad del barrio de La Boca que tuvo la creación de Cecilio Madanes en el Pasaje Caminito.

El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Complejo Teatral de Buenos Aires, permitió la concreción de la iniciativa que se suma al corredor Milla Cultural del Sur.

http://www.letrap.com.ar/blog/2015/01/27/despues-de-41-anos-reabre-el-teatro-caminito-en-la-boca/

PRENSA. BUENOS AIRES CIUDAD. Se reabrió el Teatro caminito en La Boca

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Martín Bauer, Víctor Laplace, Hernán Lombardi, Claudio Segovia y Diego Kehrig. Fotografía: Néstor Barbitta

Se reabrió el Teatro Caminito en La Boca

Miércoles 28 de enero de 2015

Desde el martes, funciona en La Boca, al aire libre. Se inauguró con un homenaje a su creador, Cecilio Madanes, y con la representación de la obra “Los veraneantes”, de Máximo Gorki. Habrá funciones miércoles, viernes y domingos, con entrada libre y gratuita.

El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires dio inicio a las funciones, después de 42 años, en el Teatro Caminito, ubicado en avenida Pedro de Mendoza y Magallanes (La Boca).

La inauguración oficial fue el martes, con un homenaje a Cecilio Madanes, el creador y realizador de la idea de llevar las obras del teatro San Martín al barrio de La Boca. En el acto fueron oradores: Hernán Lombardi, Martín Bauer, Víctor Laplace, Claudio Segobia y Diego Kehrig.

Lombardi, Ministro de Cultura porteño, expresó: Madanes fue un impulsor y referente de la cultura de Buenos Aires y el país. Continuar con su idea de sacar el teatro a la calle y seguir construyendo la tradición de espectáculos gratuitos de excelencia en los barrios porteños, acercando la cultura a la gente, es nuestra decisión”.

Asistieron numerosas figuras del espectáculo, directores de teatro, actores y personalidades de la cultura y la política.

A las 20:30, en punto, comenzó la obra Los veraneantes, de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo.

Bauer, Director del Teatro Caminito -también director del ciclo de conciertos de música contemporánea del Teatro San Martín- afirmó que “será un espacio al aire libre que ofrecerá programación teatral y musical durante el verano. Siempre con entrada libre y gratuita””.

Teatro Caminito

Fue inaugurado el 18 de diciembre de 1957 por Cecilio Madanes, quien contó con la colaboración de diversas figuras del campo de la cultura como Manucho Mujica Láinez –que traducía las obras del inglés, especialmente para él-; Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaban las portadas de los programas de mano-; Delia Cancela y Pablo Mesejean –que creaban los vestuarios-, y Benito Quinquela Martín –que decidió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a Caminito, afirmando así definitivamente la identidad del barrio-. Los chismes de las mujeres, La zapatera prodigiosa, Una viuda difícil, La pérgola de las flores y Sueño de una noche de verano fueron algunas de las piezas que se representaron, mientras que los intérpretes que dejaron allí sus huellas son, entre otros, Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, Edda Díaz, Diana Maggi, Eva Dongé y Violeta Antier.

De martes a domingo, con dos representaciones diarias, y con un lleno por función de 700 espectadores, revolucionó las calles de La Boca y el panorama teatral de la ciudad.

En 1973 el Teatro Caminito bajó por última vez su telón.

Los veraneantes

Se presentará hasta el 22 de febrero, miércoles, viernes y domingos a las 19 con entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia.

De Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo, comenzará a representarse ese mismo día. El elenco está integrado por Silvina Katz, Roberto Monzo, Carlos Kaspar, Fernando Migueles, Julián Vilar, Francisco Civit, María Zambelli, Florencia Carreras, Mariela Castro Balboa, Daniel Begino, Daniela Pantano, Julián Calviño y Alejandro Schiappacasse. El músico es Adolfo Oddone, el asistente de dirección es Ignacio Ansa, la iluminación es de Facundo Estol, y la escenografía y el vestuario son de Cecilia Zuvialde.

Historia de un soldado

Desde el 13 de marzo hasta el 29 de marzo, viernes, sábados y domingos a las 19. Entrada libre y gratuita. Capacidad limitada. Se suspende por lluvia.

Obra de teatro musical de Igor Stravinsky, con traducción de Beatriz Sarlo sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz, bajo la dirección de Martín Bauer. El narrador es Pompeyo Audivert y los intérpretes son Federico Landaburu (clarinete), Ezequiel Fainguersch (fagot), Matías Nieva (trompeta), Pablo Fenoglio (trombón), Bruno Lo Bianco (percusión), Mathias Naon (violín) y Carlos Vega (contrabajo). La coreografía es de Edgardo Mercado y el vestuario de Minou Maguna. La dirección musical es de Santiago Santero.

La reapertura del Teatro Caminito

Desde algunos años, Martín Bauer y el Ministerio de Cultura impulsan el proyecto de reapertura del Teatro Caminito. En este emprendimiento, junto a Adriana Rosenberg de Fundación PROA, ha hecho posible la publicación del libro Didascalias del Teatro Caminito del investigador y dramaturgo Diego Kehrig, para dimensionar el aporte a la cultura y la identidad del barrio de La Boca que tuvo la creación de Cecilio Madanes en el Pasaje Caminito.

El Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, a través del Complejo Teatral de Buenos Aires permitió que este anhelo sea concretado.

Esta iniciativa se suma al corredor Milla Cultural del Sur.

PRENSA. CLARÍN. CON EMOCIÓN REABRIERON EL MÍTICO TEATRO CAMINITO

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Clarin.com 

28/01/15

Con emoción reabrieron el mítico Teatro Caminito

Un ícono de La Boca volvió a vivir anoche.Lo fundó Cecilio Madanes en los 50 para dar obras en la calle. Habrá funciones gratis tres veces por semana.

Un cielo plomizo y una noche sofocante fueron el telón de fondo de la reapertura de Teatro Caminito, esa usina de teatro de vanguardia que en 1957 inauguró Cecilio Madanes. Funcionó hasta 1973 y en esos años fue un referente de la movida cultural. Ayer se realizó un homenaje a su fundador y quedó inaugurado un nuevo ciclo de teatro callejero.

Con esta reapertura –promovida por el Ministerio de Cultura porteño, el Complejo Teatral de Buenos Aires, la Fundación Proa y el músico, compositor y director Martín Bauer– la Ciudad suma un espacio, que también formará parte del corredor Milla Cultural del Sur.

“Madanes también promovió un teatro de repertorio, en el que además participaban los vecinos del barrio. Fue una gran experiencia y era muy prestigioso trabajar con él”, recordó anoche el actor Víctor Laplace, quien participó de un homenaje al fundador del teatro callejero, quien fue además director, escenógrafo y productor.

Este espacio cultural tiene una historia vinculada a personalidades muy destacadas en el ámbito de la cultura. El escritor Manucho Mujica Láinez traducía, especialmente para Madanes, las obras del inglés; los artistas plásticos Raúl Soldi y Carlos Alonso diseñaban los programas de mano; y Delia Cancela, junto a Pablo Mesejean, realizaban el vestuario. Y un vecino ilustre, Benito Quinquela Martín, aportó su mirada para vincular al teatro con la identidad del barrio, ya que fue el artista quien decidió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a la sala callejera. Los actores que interpretaron las obras teatrales también conforman un auténtico seleccionado: Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, y Edda Díaz, entre muchísimos otros.

“Madanes fue un gran referente de la cultura y uno de sus objetivos fue acercar el teatro a la gente, sacarlo a la calle. Para mí era una obsesión reflotar esta idea de Madanes y utilizar La Boca como escenografía”, dijo ayer a Clarín el ministro de Cultura, Hernán Lombardi. El escenario se montó en la vereda de Proa, en Caminito y Pedro de Mendoza.

Los veraneantes –de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo– se podrá ver hasta el 22 de febrero. Funciones: miércoles, viernes y domingos a las 19, con entrada libre y gratuita. Y entre el 19 y el 29 de marzo se podrá ver Historia de un soldado, de Igor Stravinsky, bajo la dirección de Bauer y narración de Pompeyo Audivert. Las funciones serán viernes, sábados y domingos, también a las 19. Se suspenden por lluvia.

http://www.clarin.com/ciudades/teatro_caminito-cecilomadanes-emocion-reabrieron-mitico-La_Boca_0_1293470676.html

PRENSA. RADIO CULTURA. El arca de Mónica.

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Prensa. La Nación. Con el espíritu de Cecilio Madanes

27.1.15 Diario La Nación (1)

Espectáculos

Martes 27 de enero de 2015 | Publicado en edición impresa

Teatro

Con el espíritude Madanes

Después de más de 40 años se reabre el Teatro Caminito, que marcó una época de excelencia en la escena porteña

Por Ricardo Marín  | LA NACION

El 18 de diciembre de 1957, las chapas -en ese momento aún no coloreadas- de las casas que rodean la calle Caminito en el barrio de La Boca parecían tener los oídos atentos y los ojos bien abiertos. Había enorme curiosidad por saber de qué se trataba todo el ajetreo que desde hacía unos días sacudía la zona. Un montón de sillas y un escenario tapaban los adoquines del pasaje que le había prestado su nombre al tango de Filiberto y Peñaloza. El escenario grandote que se completaba con la incorporación al espacio escénico de varios balcones vecinos era el comentario de todo el mundo. El culpable de tanta conmoción era un señor llamado Cecilio Madanes, que había tenido la idea de armar un teatro en el que los artistas hicieran su trabajo sin nada que se interpusiera entre las estrellas y sus cabezas. A la noche la incógnita se develó. A “sala llena” subió a escena la comedia Los chismes de las mujeres, de Carlo Goldoni. Empezaba una aventura que Madanes creía que duraría unos quince días y que se extendió los 16 años posteriores a aquella fecha, hasta 1973.

El Teatro Caminito con el correr de los años se fue convirtiendo en un referente de la actividad artística de Buenos Aires. Su importancia trascendió el campo de las artes escénicas y atrajo figuras de las letras y las artes plásticas que dejaron su huella en la experiencia. En sus escenarios se vieron grandes obras del teatro universal interpretadas por figuras de renombre en la escena nacional.

El apoyo del público fue masivo desde el inicio. Cada verano, con dos funciones diarias, de martes a domingos, unos 700 espectadores llenaban la capacidad de las instalaciones. Desde hoy, por iniciativa del director musical Martín Bauer, el Teatro Caminito hará el intento de volver a funcionar.

“El proyecto de esta reapertura surgió hace 7 u 8 años. Yo dirijo el Festival de Música Contemporánea del Teatro San Martín y por ese entonces estábamos haciendo allí Historia de un soldado, obra musical a la que [Igor] Stravinsky escribió para ser representada en un carromato, es decir para hacerse en la vía pública, al aire libre. Entonces hablando con Adriana Rosenberg, la directora de la Fundación Proa, dijimos por qué no revivir lo que fue el Teatro Caminito y hacerla allí. Desde entonces empezó un largo periplo que incluyó varias entrevistas con Hernán Lombardi, el ministro de Cultura del gobierno de la ciudad. Estos proyectos tienen su dinámica particular para concretarse. Parece que éste fue el momento para su maduración”, cuenta Bauer sobre la génesis de esta iniciativa que patrocinan el Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Proa.

En cuanto a los detalles que fueron demorando la puesta en marcha del proyecto, el director explica: “Entre las cosas que hubo que revisar para que la idea pudiera ponerse en marcha está el hecho que desde la época de Madanes -que fue entre fines de los años 50 y principios de los 70-, hasta hoy, la ciudad cambió muchísimo, el barrio y hasta la calle se modificó, entonces era imposible reproducir aquella experiencia tal cual, sin buscarle una vuelta que incluya lo artístico, el momento que vivimos hoy y lo institucional. Hubo que armar una logística que es bastante compleja. Esto está pensado con la idea de mantener el espíritu de aquello que hizo Madanes en su momento, con una perspectiva actual y viendo qué pasa”.

¿QUIÉN FUE MADANES?

Las generaciones más nuevas quizá no saben quién fue aquella persona que, hace 40 años, impulsó el funcionamiento de un teatro al aire libre en el barrio de La Boca. Cecilio Madanes fue un director teatral, escenógrafo y productor, que destacó en el quehacer escénico de nuesto país. Estudió en París y en esa ciudad frecuentó a grandes intelectuales y artistas como Jean Cocteau, Georges Braque y Louis Jouvet, entre otros. En la Argentina recreó obras como Doña Rosita, la soltera, de Federico García Lorca; Equus y Amadeus. de Peter Shaffer; Locos de verano, de Gregorio de Laferrère; y en 1961, estrenó Estrellas en el Avenida, donde logró reunir a Tita Merello, Tato Bores y Hugo del Carril en un mismo escenario.En 1965 dirigió La Traviata, en el Teatro Colón, con Ana Moffo. Y en 1983 fue nombrado director general de ese teatro, cargo que ejerció hasta 1986. En su gestión al frente del mayor coliseo de nuestro medio se destacaron sus iniciativas por incorporar al público infantil a los espectáculos líricos. Madanes murió en 2000, a los 78 años.

En su trabajo en el Teatro Caminito, que consideraba su proyecto más querido, contó con la colaboración de talentos del mundo de la cultura como Manuel Mujica Lainez -que traducía las obras del inglés, especialmente para él-, Raúl Soldi y Carlos Alonso -que diseñaban las portadas de los programas de mano-, Delia Cancela, Pablo Mesejean -que diseñaban los vestuarios de las obras-, y Quinquela Martín -que dirigió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a Caminito, hecho que imprimió la identidad definitiva del barrio.

Además de El chisme de las mujeres, en ese escenario se vieron también: La zapatera prodigiosa, de Federico García Lorca; Una viuda difícil, de Conrado Nalé Roxlo; Los millones de Orofino, de Eugene Labiche; Las de Barranco,de Gregorio de Laferrère; La pérgola de las flores, de Pancho Flores e Isidora Aguirre; Angelito, el secuestrado, de Leal Rey; La verbena de la paloma, de De la Vega y Bretón, y El sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, entre otros títulos. Por ese escenario pasaron figuras como Iris Marga, Beatriz Bonnet, Elena Lucena, Rogelio Romano, Jorge y Aída Luz, Edda Díaz, Enrique Liporace, Antonio Gasalla, Juan Carlos Altavista, Oscar Aráiz, Diana Maggi, Eva Dongé, Violeta Antier, José María Langlais, Adolfo García Grau, Osvaldo Terranova, Ulises Dumont, Diana Maggi, Graciela Araujo e Hilda Bernard, entre muchísimos más.

La propuesta actual cuenta con un espacio con 400 sillas y un escenario que se mantendrá armado durante todo el verano y en el que se montarán las escenografías, las luces y el sonido en cada función. “En la Argentina sobra gente capaz para llevar adelante esta propuesta con mucha calidad. En el ambiente de la gente del teatro hay algunos que no sabían que existió un teatro al aire libre en la calle Caminito, otros que sí habían oído hablar de él, pero no sabían muy bien de qué se trataba y otros que participaron de aquella experiencia”, comenta. En cuanto a las pautas con las que se eligen las obras que se darán especifica: “La idea es mantener lo que hacía Madanes que era presentar obras clásicas, pero populares. Son materiales que tienen una sofisticación y una sustancia artística importante que, a la vez, están planteados de una manera directa”. Las títulos que abrirán la propuesta son Los veraneantes, de Máximo Gorki, e Historia de un soldado, de Igor Stravinsky. “Son dos obras que no se vieron demasiado aquí. Tenemos pensados otros títulos para más adelante, si el proyecto funciona. La idea es seguir haciendo esto todos los veranos, pero para eso hay que pasar el primero que es éste”, sostiene sonriente Bauer.

http://www.lanacion.com.ar/1763295-con-el-espiritu-de-madanes

Arranque con obras de Gorki y Stravinsky

Con dos obras se iniciará esta segunda etapa del Teatro Caminito: Los veraneantes, de Máximo Gorki, e Historia de un soldado, obra de teatro musical de Igor Stravinsky.

En el caso de la primera, se trata de una adaptación de Lautaro Vilo que también dirige la versión. Esta obra no fue muy representada en nuestro país -aunque hace algunos años, en La Ranchería, se realizó una puesta con dirección de Daniel Di Cocco- y en ella se cuenta una situación que tiene lugar en un país incierto y en una época, también inespecífica, en el cual se vive un momento de tensión social y cambios políticos que proponen un modelo de vida diferente. En ese contexto cuatro familias amigas pasan sus vacaciones en un lugar de veraneo. El clima general de aburrimiento y frustración que los invade se ve alterado por las apasionadas discusiones que impulsa una mujer. A esto se le agrega la llegada de un escritor en decadencia y un tío viejo que, habiéndose desprendido de todas sus pertenencias, pretende quedarse a vivir en la casa de su sobrino. La situación va llevando a los personajes a mostrar sus verdaderos intereses y posiciones ante la nueva forma de vida que se avecina. El elenco está integrado por Silvina Katz, Roberto Monzo, Carlos Kaspar, Fernando Migueles, Julián Vilar, Francisco Civit, María Zambelli, Florencia Carreras, Mariela Castro Balboa, Daniel Begino, Daniela Pantano, Julián Calviño y Alejandro Schiappacasse. El músico es Adolfo Oddone, la iluminación es de Facundo Estol, y la escenografía y el vestuario, de Cecilia Zuvialde y la asistencia de dirección, de Ignacio Ansa.

La versión de Historia de un soldado que se verá fue traducida por Beatriz Sarlo sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz, está dirigida por Martín Bauer, también director del proyecto de reapertura del Teatro Caminito. Fue compuesta por Stravinsky en 1917 y es pionera absoluta en el género del teatro musical. Se trata de una pieza de cámara basada en un cuento popular ruso que narra el infortunio de un hombre que vende su violín al diablo a cambio de un libro que permite predecir el futuro. El narrador de lo que se verá es Pompeyo Audivert y los intérpretes son Federico Landaburu (clarinete), Ezequiel Fainguersch (fagot), Matías Nieva (trompeta), Pablo Fenoglio (trombón), Bruno Lo Bianco (percusión), Mathias Naon (violín) y Carlos Vega (contrabajo). La coreografía es de Edgardo Mercado, el vestuario de Minou Maguna y la dirección musical de Santiago Santero.

Los veraneantes estará en cartel los miércoles, viernes y domingos, a las 19, hasta el 22 de febrero, e Historia de un soldado, los mismos días, en el mismo horario, desde el 13 hasta el 29 de marzo.

http://www.lanacion.com.ar/1763299-arranque-con-obras-de-gorki-y-stravinsky

PRENSA. TIEMPO ARGENTINO. El legendario Teatro Caminito reabre sus puertas después de cuatro décadas

Tiempo Argentino
26 de Enero de 2015

Será mañana a las 20, con un homenaje a su creador, Cecilio Madanes

El legendario Teatro Caminito reabre sus puertas después de cuatro décadas

El espacio artístico al aire libre que funcionó en el barrio de La Boca entre 1957 y 1973 se reinaugurará con la obra Los veraneantes, del ruso Máximo Gorki. Por su escenario pasaron Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista y Antonio Gasalla.

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Ensayo – Ayer, los últimos preparativos para el estreno de Los veraneantes, con los vecinos de La Boca expectantes. El clásico espacio funcionó hasta 1973 – Foto: Mariano Vega

Abrió sus puertas en diciembre de 1957, como un experimento que, según su propio creador, “podía durar dos semanas y finalmente duró más de quince años”. Con dos representaciones diarias y setecientos espectadores por función, revolucionó las calles de La Boca y la vida teatral de la ciudad, hasta 1973, cuando se bajó su telón por última vez. Mañana en la noche, más de cuatro décadas más tarde, el Teatro Caminito se reinaugurará, a las 20, con un homenaje a Cecilio Madanes, su mentor, y una función, media hora más tarde, de Los veraneantes, una obra de Máximo Gorki, adaptada y dirigida por Lautaro Vilo, que se mantendrá en cartel hasta el 22 de febrero, todos los miércoles, viernes y domingos a las 19, con entrada libre y gratuita.

El teatro abierto que Cecilio Madanes ideó, inspirado en un viaje a Venecia, fue epicentro de la cultura local: “Manucho” Mujica Láinez traducía las obras del inglés; Raúl Soldi y Carlos Alonso diseñaban las portadas de los programas de mano; Delia Cancela y Pablo Mesejean eran responsables del vestuario. En esa intersección entre el pasaje Caminito y Magallanes, que poco se parecía al actual paseo turístico, Madanes estrenó Los chismes de las mujeres, La zapatera prodigiosa, Una viuda difícil, La pérgola de las flores y Sueño de una noche de verano. Esas piezas fueron representadas por intérpretes que dejarían su huella para siempre en las tablas porteñas, entre ellos, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Araiz, Edda Díaz, Diana Maggi, Eva Dongé, Antonio Gasalla y Violeta Antier.

“Hay una búsqueda por la continuidad que se sostiene en tratar de entender cuál fue el núcleo de lo que pasó, de lo que se hizo. Me parece que ese núcleo tenía que ver, por un lado, con un estilo de actuación que hoy se vuelve un poco insostenible, y por otro lado, con un repertorio, que sí se puede mantener, porque las obras clásicas no pierden vigencia y porque el entorno, el escenario, tienen la impronta de las grandes obras. Obviamente es imposible hacer teatro en Buenos Aires sin incorporar algo de lo nuevo, pero es cierto que este es un espacio menos predispuesto a propuestas experimentales, que tienen en general exigencias más particulares. Me gustaría contar con un repertorio sofisticado, con sustancia, pero que a la vez sea directo y accesible”, explicó a Tiempo Martín Bauer, director artístico del Teatro Caminito, también director del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro General San Martín.

Bauer fue el impulsor, junto al Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, de la reapertura del teatro, que contó con la colaboración del Complejo Teatral de Buenos Aires y la Fundación Proa. Pero también es director de Historia de un soldado, la obra que se inaugurará el 13 de marzo y permanecerá en cartel hasta el 29 de ese mes.
La obra de teatro musical de Igor Stravinsky, con traducción de Beatriz Sarlo sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz, se presentará los viernes, sábados y domingos a las 19, también con entrada libre y gratuita.
“No sé si existe una demanda que el teatro viene a cubrir, o si lo que uno hace es interpelar, formar, elegir un público a través de la elección del programa y del repertorio. Pero creo que Caminito tiene una atmósfera de lo popular: en principio, es un lugar al que la gente va. Porque hay lugares a los que la gente todavía no se anima a ir”, agregó Bauer, y se sinceró: “Es un intriga para nosotros saber cuánta reserva hay para ver estos textos, si estamos o no acertados con esta propuesta, si los efectos que dejó la tele son mayores de los que uno supone, pero tenemos mucha esperanza.” «

Cecilio Madanes y “una suerte de magia colectiva”

Cecilio Madanes nació el 2 de diciembre de 1921 en Ucrania, pero vino muy tempranamente junto a sus padres a instalarse en el barrio de Once. En la Argentina empezó sus primeros pasos ligados a la creación artística, pero sus estudios en París, durante los años ’40, lo marcaron a fuego, gracias a las conversaciones que mantuvo con Jean Cocteau, Georges Braque y Louis Jouvet.

De regreso a Buenos Aires, a mediados de los ’50, dio vida al Teatro Caminito, un hito insoslayable en la historia del teatro argentino. “Fue lo más importante que haya hecho en mi existencia”, “fue el hijo que nunca tuve”, repetía. Pero nunca olvidaba acompañar esas expresiones con otra advertencia: “De mí surgió la idea pero fue la concreción de una suerte de magia colectiva en la que participamos desde autores, actores y técnicos hasta los vecinos de La Boca”.

Gestor del teatro como espectáculo popular, las obras ofrecidas en esa calle modificaron la rutina y la historia de esa vecindad y ese barrio. Según recuerda Diego Kehrig en Didascalias del Teatro Caminito, un libro que reconstruye anécdotas de esos años, lo particular de esa propuesta tenía que ver con el modo en que se excedía el escenario y la obra avanzaba sobre balcones y ventanas de las casas contiguas.

Con el retorno democrático, en 1983, el entonces presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, nombró a Madanes director general del Teatro Colón, cargo en el que permaneció hasta 1986. Su gestión logró enormes convocatorias e incorporó un público hasta entonces ajeno a ese ámbito: el infantil. Murió el 2 de abril de 2000, a los 78 años.

PRENSA. PÁGINA 12. ENTRE EL TABLADO Y LA CALLE

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Página 12

Domingo 25 de enero de 2015
CULTURA & ESPECTÁCULOS

TEATRO. 41 AÑOS DESPUES, REABRE EL TEATRO CAMINITO

ENTRE EL TABLADO Y LA CALLE

Hace medio siglo, la intersección de Pasaje Caminito y Magallanes era escenario de un apasionante cruce entre el teatro y los vecinos. “Quiero mantener esta oferta de obras clásicas con un tratamiento popular”, dice Martín Bauer, su nuevo responsable.

Por Daniela Romina

Un nuevo capítulo en la historia del Teatro Caminito empezará a escribirse este martes. A 41 años de su última función, su telón volverá a subirse en el corazón de uno los pasajes más representativos de La Boca. La reapertura oficial de este emblema de la escena porteña, creado en 1957 por el director y escenógrafo ucraniano Cecilio Madanes, se sellará con el estreno, a las 20.30, de Los veraneantes, texto del ruso Máximo Gorki adaptado por el dramaturgo Lautaro Vilo. “Arrancamos con este proyecto hace cerca de ocho años y lo empujamos hasta acá. Llamarlo ‘reapertura’ luego de cuatro décadas sin actividad es una forma de homenajear a Madanes, porque la discontinuidad es absoluta. La ciudad es otra, el país cambió. Mi expectativa apunta a abrir un lugar nuevo, a empezar un proyecto desde cero, pero con todo el peso de su historia. Ese es un punto de privilegio”, sintetiza Martín Bauer, director artístico del Teatro Caminito y uno de los impulsores de su reinauguración.

Todo comenzó más de medio siglo atrás, cuando Madanes eligió la intersección de Pasaje Caminito y Magallanes para replicar una experiencia de teatro al aire libre de la que había sido testigo durante un viaje a Venecia. Por entonces, el clásico paseo turístico de La Boca no era ni por asomo una atracción obligada para visitantes foráneos, sino apenas (y nada menos que) una postal sacada de un poema de Raúl González Tuñón. En ese escenario, el director ofreció por primera vez Los chismes de las mujeres, de Carlo Goldoni, convencido de que la puesta no superaría los quince días. Pero, al revés de sus pronósticos, el Teatro Caminito sobrevivió dieciséis años y tuvo doce temporadas de dos funciones diarias, de martes a domingo. Por sus tablas pasaron artistas como Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista y Diana Maggi, y colaboradores como el escritor Manuel Mujica Lainez –que tradujo del inglés y el francés varias de las piezas montadas– y los pintores Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaron las portadas de sus programas de mano– y Benito Quinquela Martín, encargado de elegir los colores con los que pintarían las fachadas de las casas vecinas.

“Si bien el vecindario como tal ya no existe, lo que me gustaría mantener es la oferta de obras clásicas con un tratamiento popular, en el mejor sentido de la palabra. Siempre trataba materiales sofisticados pero de un modo accesible para un público que no tenía por qué ser conocedor. El Teatro Caminito era de Madanes inequívocamente, aunque ahora estemos hablando de un proyecto más abierto e imprevisible”, explica Bauer. Con el acompañamiento de la Fundación Proa (Bauer destaca el apoyo de su directora, Adriana Rosenberg) y del Complejo Teatral de Buenos Aires, esta nueva temporada programará obras con entrada gratuita (y capacidad limitada) hasta el cambio de estación: Los veraneantes se ofrecerá miércoles y domingos a las 19, hasta el 8 de marzo; y desde el 13 hasta el 29, se podrá ver La historia de un soldado, de Igor Stravinsky y dirección del propio Bauer, los viernes, sábados y domingos a las 18.

“Lo extraordinario de la propuesta escénica era cómo excedía el escenario. Madanes tomó su formación teatral en París y sus puestas eran similares a las del teatro popular francés, en el que existía más de un plano haciendo convivir la realidad con la ficción. El escenario del Caminito incluía balcones y ventanas de las casas contiguas: eran usados por los actores o incluso por los vecinos para ver las obras. Tanto ellos como, por ejemplo, su ropa secándose en las sogas, formaban parte de las escenografía”, describe Diego Kehrig, dramaturgo, investigador y autor de Didascalias del Teatro Caminito (2013), libro que recupera recuerdos y anécdotas de quienes acompañaron la apuesta de Madanes.

La investigación, declarada de interés cultural por el Ministerio de Cultura porteño y financiada por medio de la Ley de Mecenazgo, es el resultado un trabajo de tres años en los que Kehrig reconstruyó la historia casi desde cero. Fue, según define, una tarea de sabueso porque “al tratarse de un teatro al aire libre, el único registro es la memoria viva de artistas y vecinos”. De sus charlas con todos ellos, conoció anécdotas pintorescas del detrás de escena, como el crecimiento de las cantinas y boliches de la zona, la venta de pizza en la platea antes de las funciones y el compromiso de los vecinos con los espectáculos. “Todas las noches de verano escuchaban una hora y media de García Lorca, Shakespeare o Molière. No prendían la radio para no interferir con la función y, si alguien se casaba, esperaban que la obra terminara para hacer la fiesta.”

Las historias mínimas del Teatro Caminito quizá sean las que mejor ilustran su mito. Por ejemplo, está Caty Bónica, una vecina que en 1960, a sus ocho años, participó de una función especial que protagonizaron los niños del barrio. Según le contó a Kehrig, a quien llegó a través de un grupo de Facebook, los chicos se pasaban horas escuchando ensayos y funciones hasta que, a fuerza de repetición, terminaban memorizando la letra. Fue Madanes el que les propuso que se calzaran el vestuario de Jorge Luz y Beatriz Bonnet, y cerraran la temporada con su propia versión de La zapatera prodigiosa. Muchos aún recuerdan las cenas de Bonnet en casa de una vecina entre escenas, y cómo corría por la calle vestida de zapatera en cuanto escuchaba que le daban pie sobre el escenario.

También está la anécdota de los relevamientos de Jorge Luz a las familias lindantes: el humorista tomaba nota de los faltantes de cada casa y, al final de la temporada, parte de las ganancias se destinaban a cubrirlos. De esa forma, dice Kehrig, los hacedores del Teatro Caminito devolvían al barrio algo de lo que se les daba. “Charlé con los protagonistas, incluso con Jorge Luz, que me concedió una de las últimas entrevistas antes de su muerte. Todos hablaron desde el trabajo. Lo que pasó con Caty fue distinto: ella habló desde el afecto. Esa fue la llave de todo. De otra manera hubiera sido muy difícil de hacer. El teatro estaba gestionado con afecto. Los actores respetaban el barrio y viceversa. Nunca se buscó tapar esa identidad. Y la incidencia que tuvo sobre lo barrial marca la brillantez de Madanes.” Donde hubo amor, teatro queda.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-34555-2015-01-25.html

PRENSA. VIDA POSITIVA. Reabre el Teatro Caminito

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http://www.vidapositiva.com.ar/reabre-el-teatro-caminito-con-la-obra-los-veraneantes.html#.VMEU0dKUeSo

PRENSA. SAVERIO. Reapertura Teatro Caminito

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http://revistasaverio.jimdo.com/2015/01/12/reapertura-teatro-caminito/

PRENSA. ACTUALIDAD ARTÍSTICA. Teatro: Regresa el emblemático Teatro Caminito

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PRENSA. OTRAS ARTES. REABRE EL TEATRO CAMINITO

FullSizeRender (36)FullSizeRender (37)http://otrasartes.com/reabre-el-teatro-caminito/

PRENSA. DATA DE ARTE. Reabre un emblema de la historia del teatro argentino

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http://www.datadearte.com.ar/index.php/es/

PRENSA. RADIO DEL PLATA. La Mañana

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PRENSA. MARCELA FITTIPALDI. Reabre un emblema de la historia del teatro argentino

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PRENSA. DIARIO TIEMPO ARGENTINO. Se reabre el legendario Teatro Caminito

14.01.2015 Tiempo Argentino (1)

PRENSA. TOMMY PASHKUS AGENCIA. Reabre un emblema del teatro argentino

IMG_7116Reabre un emblema de la historia del teatro argentino

TEATRO CAMINITO

El próximo 28 de enero será la apertura oficial con la obra Los veraneantes de Máximo Gorki, bajo la dirección y adaptación de Lautaro Vilo

Luego de 41 años regresa el emblemático Teatro Caminito (creación de Cecilio Madanes en 1957). Estará dirigido por el compositor y director Martín Bauer, que se propone convertirlo en un nuevo faro cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

El Teatro Caminito fue considerado un espacio de excelencia por importantes nombres de las artes escénicas, la plástica y las letras. El público apoyó masivamente la propuesta de sus inicios, y supo disfrutar de innumerables obras de teatro de primer nivel.

Grandes intérpretes dejaron sus huellas allí: Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista, Oscar Aráiz, Edda Díaz, Diana Maggi, Eva Dongé, Violeta Anitier, entre otros.

Madanes contó con la colaboración de talentosos pioneros del mundo de la cultura como: Manucho Mujica Láinez –que traducía las obras del inglés, especialmente para él-, Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaban las portadas de los programas de mano-, Delia Cancela, Pablo Mesejean –con sus inspirados vestuarios-, y Benito Quinquela Martín –que dirigió los colores con los que se pintarían las fachadas de las casas lindantes a Caminito, firmando así definitivamente la identidad del barrio.-

El Teatro Caminito fue inaugurado por Cecilio Madanes el 18 de diciembre de 1957.

Los chismes de las mujeres, La zapatera prodigiosa, Una viuda difícil, La pérgola de las flores, El sueño de una noche de verano, fueron algunas de las piezas que allí se representaron.

De martes a domingo, con dos representaciones diarias, y con un lleno por función de 700 espectadores, revolucionó con alegría y talento las calles de La Boca y el panorama teatral de la Ciudad.

En 1973 el Teatro Caminito bajó el telón por última vez.

Manadas
Cecilio Madanes nació el 2 de diciembre de 1921 en la Ciudad de Buenos Aires. Director teatral, escenógrafo, y productor supo convertirse en una de las figuras señeras del quehacer teatral argentino.

Estudió en París y compartió tertulias con Jean Cocteau, Georges Braque, Louis Jouvet entre otros hombres de renombre.

Dueño de una mente ágil y sumamente creativa recreó con éxito: Doña Rosita, la soltera de Federico García Lorca, Equus de Peter Shaffer; Locos de verano de Gregorio de Lafèrrere, Amadeus de Peter Shaffer. Y en 1961, estrenó Estrellas en el Avenida dónde logró reunir a Tita Merello, Tato Bores y Hugo del Carril en un mismo escenario.

En 1965 dirige en el Teatro Colón La Traviata, con Ana Moffo. Y en 1983, el entonces Presidente de la Nación, Raúl Alfonsín lo nombra Director General del mismo permaneciendo en el cargo hasta 1986.

Su gestión logra enorme convocatoria, e incorpora un público hasta ahora ajeno al gran arte: el infantil. Las funciones de los domingos por la mañana aún se recuerdan con felicidad entre los intérpretes y asistentes.

“Caminito fue el hijo que no tuve”
Madanes solía declarar que su creación máxima, y a la que mayor cariño le tenía era el Teatro Caminito.

Cuando finalmente logró estrenar Los chismes de las mujeres en diciembre de 1957, suponía que la experiencia duraría 15 días, pero el éxito de la taquilla, el reconocimiento de la prensa y la cariñosa aprobación de los vecinos de la Boca prolongaron las temporadas durante 16 años.

Madanes murió el 2 de abril de 2000 a los 78 años.

Martín Bauer y la Fundación Proa
Desde hace algunos años el Director Martín Bauer y la Fundación Proa -con Adriana Rosenberg a la cabeza- han venido diseñando la reapertura del Teatro Caminito.

Las recientes incorporaciones al equipo de trabajo del Complejo Teatral de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires han permitido que durante el verano próximo, este anhelo sea concretado. Esta iniciativa se suma al proyecto Distrito de las Artes – Zona Sur.

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Un libro que retrata la historia de Madanes y Caminito
Diego Kehrig, dramaturgo, director e investigador teatral ha publicado el libro Didascalias del Teatro Caminito, cuyo objetivo ha sido el de reunir, preservar y difundir la gestión cultural de Cecilio Madanes en el Pasaje Caminito, y su estrecha relación con los vecinos del barrio de La Boca.

El libro reúne documentación, fotografías, diseños de vestuario y escenografía, y cuenta con entrevistas a sus protagonistas.

Una obra que da el puntapié a la reapertura de la Temporada de verano
El próximo 28 de enero de 2015, se estrena la obra Los Veraneantes de Máximo Gorki, bajo la dirección y adaptación de Lautaro Vilo.

“Fue una gran sorpresa desempolvar esta obra, casi desconocida para el público porteño (aparte de su estreno en 1985, fue muy poco montada en esta ciudad) y encontrarse con un material noble, con personajes y escenas de enorme potencia teatral y, lo más curioso, con una serie de planteos temáticos que encuentran múltiples resonancias en la actualidad”, declara Vilo.

Las funciones se realizaran hasta el 8 de marzo, los días miércoles y domingos a las 19 horas,y la entrada será libre y gratuita, con capacidad limitada.

En caso de lluvia la función se llevará a cabo el viernes siguiente a la fecha de la suspensión.

Ficha Técnica
Silvina Katz: Actriz-María
Roberto Monzo: Actor-Basov
Carlos Kaspar: Actor-Dvoietochie
Fernando Migueles: Actor-Riumin
Julian Vilar: Actor-Blas
Francisco Civit: Actor-Suslov
María Zambelli: Actriz-Barbara
Florencia Carreras: Actriz-Caleria
Mariela Castro Balboa: Actriz-Olga
Daniel Begino: Actor-Shalimov
Daniela Pantano: Actriz-Julia
Julián Calviño: Actor-Mitrich
Alejandro Schiappacasse: Actor-Dudakov

Lautaro Vilo: Dirección y adaptación

Facundo Estol: Iluminador
Cecilia Zuvialde: Escenógrafia y vestuario
Adolfo Oddone: Músico
Ignacio Ansa: Asistente de dirección

La historia de un soldado, de Igor Stravinsky

Estreno 13 de marzo, funciones viernes, sábado y domingo, 18hs. Hasta el 29 de Marzo.

La Historia de un Soldado, célebre pieza escrita por Igor Stravinsky en 1917, es una pionera absoluta en el género del Teatro Musical, y reúne dos características que también tenían las obras montadas por Madanes: se trata de piezas de raíz e impulso popular, pero con un lenguaje sofisticado.

Es una obra de cámara sobre un cuento popular ruso que cuenta el infortunio de un hombre que vende su violín al diablo a cambio de un libro con el poder de predecir el futuro.

Ficha Artística
Pompeyo Audivert: Narrador

Federico Landaburu: Clarinete
Ezequiel Fainguersch: Fagot
Matías Nieva: Trompeta
Pablo Fenoglio: Trombón
Bruno Lo Bianco: Percusión
Mathias Naon: Violín
Contrabajo: Carlos Vega

Martín Bauer: Dirección

Santiago Santero: Dirección Musical
Beatriz Sarlo: Versión sobre el original de Charles Ferdinand Ramuz
Edgardo Mercado: Coreografía
Minou Maguna: Vestuario

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PRENSA. FUNDACIÓN PROA. Reapertura del Teatro Caminito

FullSizeRender (14) FullSizeRender (20) FullSizeRender (24) FullSizeRender (25) FullSizeRender (26) http://proa.org/esp/news-nota.php?id=784

PRENSA. SUPLEMENTO Ñ. En enero llega la reapertura del Teatro Caminito

REVISTA Ñ, DIARIO CLARÍN
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http://www.revistaenie.clarin.com/arte/2015-museos-portenos-gustos_0_1275472783.html

PRENSA. LA NACIÓN. “El poder político no quiere la democratización de las instituciones culturales”

-¿Algo así como salirse de la dicotomía entre local y accesible, o cosmopolita y elitista?

-Es que el artista hoy requiere estar en la ciudad como espacio de cultura. Te doy un ejemplo: este verano vamos a hacer una nueva versión de Caminito, una propuesta teatral de vanguardia que Cecilio Madanes hizo en los años 60 en la calle Caminito, con la ciudad como escenario. Por allí pasaron Sergio Renán, Antonio Gasalla, Jorge Luz. Eran representaciones de alta calidad que en invierno se hacían en salas del centro. Lo más interesante era la presencia de los vecinos, que formaban parte, en las ventanas que dan a Caminito, de las obras. La idea es hacer un gran homenaje a Madanes, y estrenar una obra de Gorki, que se llama Los veraneantes.

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Diario LA NACIÓN

Domingo 21 de diciembre de 2014 | Publicado en edición impresa

Entrevista con Adriana Rosenberg.

“El poder político no quiere la democratización de las instituciones culturales”

La directora de la Fundación Proa defiende la creación de un “liderazgo cultural profesional”, la descentralización y la articulación de las iniciativas públicas y privadas
Por Diana Fernández Irusta

Al frente de Fundación Proa desde 1996, Adriana Rosenberg -que en su momento estudió y trabajó junto a Jorge Romero Brest (con quien fundó la Editorial Rosenberg-Rita Editores)- se mueve en la gestión cultural como pez en el agua. No sólo es la encargada del programa de exhibiciones, las actividades culturales y el fondo editorial del sofisticado espacio cultural anclado a metros de la Vuelta de Rocha, sino que también sabe del delicado equilibrio entre iniciativa privada y políticas estatales que tantos proyectos culturales requieren. “Está comenzando a aparecer una amistad, un vínculo más gentil, entre la sociedad civil y la esfera política”, apunta. Pero también señala lo que, a su criterio, es una tendencia que excede al oficialismo: “El poder político no quiere la democratización de las instituciones culturales; quiere tener allí al militante”.

Por estos días, Rosenberg está abocada a la exposición del artista chino Cai Guo-Qiang, quien el 21 de enero realizará en La Boca uno de los monumentales espectáculos con fuegos artificiales que lo hicieron conocido a nivel internacional. Sobre ese otro difícil equilibrio, la masividad y la calidad, sostiene que el objetivo de toda gestión debe ser garantizar la diversidad de registros. Y, en cuanto a la asociación entre políticas culturales y personalidades del espectáculo o los medios, dice con vehemencia: “La misión del Estado es ordenar. No mezclar y confundir”.

-¿Cómo percibe la articulación entre política cultural e iniciativa privada en la actualidad?

-Son dos esferas que siempre, de alguna manera, van en paralelo. Además, la sociedad civil por un lado y la sociedad política por el otro no sólo en cultura, sino en muchos otros aspectos están muy divididas. También me parece que hay situaciones que vienen de lejos. Por ejemplo, lo que significaba ser un funcionario público en determinadas épocas de la historia. Hoy, aparentemente para un gran sector de la sociedad es importante ser un funcionario público. Creo que es una situación nueva, que lo podés ver tanto en los jóvenes de La Cámpora como en los jóvenes de Pro. Hay toda una nueva generación que quiere comprometerse políticamente de ese modo; a lo mejor en generaciones anteriores no era un orgullo ser funcionario ni vivir del Estado, sino todo lo contrario. Pero ahora está comenzando a aparecer una amistad, un vínculo más gentil, entre la sociedad civil y la esfera política. Por lo menos nosotros, que organizamos el evento de fuegos artificiales con Cai Guo-Qiang -un evento público de carácter internacional-, no podríamos hacerlo sin que la Prefectura, el gobierno de la ciudad, la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, entre otros entes públicos, se asocien al proyecto. En función de esto, te diría que estamos trabajando muy bien. Al menos en la zona sur, en Vuelta de Rocha, hay mucha voluntad o sueño de que crezca el barrio.

-En este sentido, ¿cuál es su evaluación del funcionamiento de la ley de mecenazgo en la ciudad de Buenos Aires? Es decir, la normativa que permite destinar parte del pago de ingresos brutos a iniciativas culturales.

-Nosotros somos impulsores de esa ley; se presentó en Proa en 2009. Te diría que desde que se implementó creció muchísimo la actividad cultural. Nosotros, como empresa, no podemos financiar proyectos propios. Entonces, Proa lidera el asesoramiento a empresas que quieren participar; las acercamos para que colaboren. Se han beneficiado infinidad de proyectos: el Centro Cultural Nómade, publicaciones, revistas, proyectos cinematográficos. Es un modo de impulsar la actividad cultural muy interesante, que financia proyectos que de otro modo serían inviables. Otro ejemplo: el catálogo de Juan Becú, que se presentó estos días en el Mamba. Creo que el Estado no hubiera participado en esos proyectos, porque tiene otras problemáticas.

-¿Por qué se trabó el impulso de la ley de mecenazgo a nivel nacional?

-Porque es una decisión política. E ideológica. Tiene que ver con cuánto se quiere permitir que la sociedad civil actúe libremente o genere sus proyectos. O, por el contrario, si se tiene una idea de que es el Estado quien tiene que organizar y coordinar los recursos para toda la sociedad. Me parece que éste es el sustento filosófico: el grado de presencia del Estado en la decisión de las políticas culturales.

-¿Hay algún modelo del exterior que le parezca digno de interés?

-En los Estados Unidos la cultura está casi totalmente bajo decisión de la sociedad civil; son todas instituciones privadas: a los museos los liberan de impuestos para que puedan ejercer su actividad. En América latina, Brasil logró un auge extraordinario en el ámbito de la cultura durante los últimos años, con una presencia muy alta a nivel internacional. La pinacoteca del estado de San Pablo es un ente público-privado que recibe fondos del Estado, gerenciados de manera privada.

-¿Y qué ocurre con los modelos más a la francesa, digamos, con una fuerte participación estatal en las políticas culturales?

-Es que depende de cómo se posiciona ese Estado. Puede estar directamente ligado a las políticas culturales o delegar determinadas acciones en personalidades destacadas. Eso se aproxima al estilo francés, donde ciertas personalidades, con sus reconocimientos, lideran las instituciones con fondos del Estado.

-En este contexto, ¿cómo definir la gestión estatal local?

-No es la gestión francesa, claramente. Pero, bueno, hubo intentos. Yo formé parte de la comisión asesora del Museo Nacional de Bellas Artes, cuando salió Glusberg y José Nun era secretario de Cultura. En la comisión, que hizo un trabajo extraordinario, estaban también Luis Benedit, Alejandro Puente. La figura de Américo Castilla [en ese momento director nacional de Patrimonio y Museos] fue muy importante, como la del propio Nun. Fue la primera vez que se logró formalizar un concurso de director de museo, independientemente de la política de turno. Vino un jurado internacional, el licenciado que ganó fue elegido entre cinco proyectos presentados. Hubo una enorme amplitud, transparencia y voluntad de democratización de las instituciones culturales. Hoy este tipo de iniciativas están, lamentablemente, frenadas. El poder político no quiere ceder a la democratización de las instituciones culturales; quiere tener allí al militante.

-¿Esto ocurre especialmente en Cultura?

-En todas las áreas… No sé si son los meritorios los que van ganando espacios.

-Yendo a la gestión cultural diaria, el llamado “cepo al dólar” y las trabas ligadas a la importación, ¿están afectando el armado de muestras internacionales?

-La decisión de seguir conectados con el mundo es una decisión estratégica para nosotros. Las vicisitudes político-económicas de alguna manera se van superando. Por ejemplo, para la muestra de Cai Guo-Qiang no trajimos obra, pero tuvimos que traer materiales, pólvora, papel de Japón, que es con lo que él trabaja, y todo eso significó importar. Efectivamente, gran parte del trabajo en este momento está muy ligado al tema burocrático. En las muestras de Giacometti y Ron Muek, donde trabajamos en conjunto con Brasil, ellos se ocuparon mucho de lo que fue la relación con el exterior. Las divisas salieron de Brasil y desde Proa nos ocupamos de pagar costos locales.

-Esta idea de que estamos viviendo cierto “provincianismo cultural”, ¿es una frase hecha o alude a algo de lo real?

-Pienso que es verdad. Las trabas, obviamente, te aíslan. No todas las instituciones tienen la capacidad de atravesarlas. Son trabas económicas, de gestión, laborales, legales. Tenés que contar con muchos profesionales que se aboquen a resolverlas. Proa cuenta con un apoyo que es la organización Techint; ese asesoramiento lo podemos tener. Pero si sos un artista o una institución pequeña, te diría que se te vuelve muy difícil e irremediablemente caés en el aislamiento. También les pasa a muchas instituciones públicas. Me parece que, por un lado, hay una situación, la realidad, con trabas que te van aislando. Y, por otro lado, hay muchos grupos de pensamiento que consideran que es más importante vivir con lo nuestro, reforzar las culturas de aquí, invertir aquí, y tener menos contacto con el exterior. Un fenómeno que se da en todas las áreas.

-¿Se estaría generando un tipo de consumo cultural diferente?

-No, me parece que es algo cíclico. La Argentina siempre pasa por períodos de apertura y de encierro. También hay que considerar que hay disciplinas distintas. En artes plásticas, en las grandes exposiciones internacionales, la relación que tenés que tener con el exterior y las posibilidades de apertura son muy importantes. En teatro, por el contrario, en los últimos años surgieron muchos grupos que salieron al exterior, donde fueron reconocidos, y a lo mejor trabajaron con cuestiones muy locales que aportaron a la escena global un nuevo punto de vista. No se pueden hacer generalidades; en cultura, en arte, hay que considerar situaciones específicas.

-¿Cómo pensar las políticas culturales ancladas en figuras muy conocidas o con impacto mediático?

-Me parece que están ligadas al rédito político. Cuando nombraron a Marcelo Tinelli personalidad destacada de la cultura, no me pareció oportuno. No porque le saque mérito a Tinelli, sino porque él abarca una situación que yo no llamaría cultural, sino propia del mundo del espectáculo, de los medios. El lenguaje tiene posibilidades lo suficientemente amplias como para dar cabida y premios a todo el mundo. Entonces, así sea que el reconocimiento a Tinelli como un personaje cultural les sirva mediáticamente o que realmente quieran agasajarlo, lo que tienen que considerar es que no tiene nada que ver con un escritor, un director de teatro o un artista plástico. Le pueden dar premios a la mejor repercusión televisiva, pueden inventar una cantidad de términos que ordenen el panorama. Pero no son esferas comparables, no todo es lo mismo. Y la misión del Estado es ordenar. No mezclar y confundir.

-En estos tiempos, ¿se puede escindir el éxito de una política cultural de su masividad?

-Hay un fenómeno doble. De algún modo, desde hace 20 años, la problemática de la ciudad como centro de arte en sí misma es algo que muchos curadores vienen reclamando. La idea de que no existan fronteras entre el interior y el exterior de la institución. En la Documenta X, Catherine David tomó la ciudad de Kassel por primera vez como todo un centro cultural. Hay una necesidad del arte de no encerrarse en un cuarto. Los artistas reclaman estar en la calle y que la ciudad sea su lugar de trabajo y su forma de gestión o creación artística. Eso, por un lado. Por el otro, existe tecnología apropiada para realizar transmisiones y grandes eventos con pantallas. El rock es la gran muestra de lo que han incidido los festivales de música en la práctica contemporánea. Desde ese punto de vista, es un requerimiento genuino del arte y los artistas: no encerrarse y cosificarse dentro de una institución. Pero una cosa es traer a los Rolling Stones y llevar a todo el mundo -yo voy feliz a verlos- y otra es presentar el arte contemporáneo de los jóvenes artistas, el teatro de vanguardia, el cine que no es para la masa, sino para pequeñas elites. Y no por eso una actividad debería estar sacando lugar a la otra.

-¿Algo así como salirse de la dicotomía entre local y accesible, o cosmopolita y elitista?

-Es que el artista hoy requiere estar en la ciudad como espacio de cultura. Te doy un ejemplo: este verano vamos a hacer una nueva versión de Caminito, una propuesta teatral de vanguardia que Cecilio Madanes hizo en los años 60 en la calle Caminito, con la ciudad como escenario. Por allí pasaron Sergio Renán, Antonio Gasalla, Jorge Luz. Eran representaciones de alta calidad que en invierno se hacían en salas del centro. Lo más interesante era la presencia de los vecinos, que formaban parte, en las ventanas que dan a Caminito, de las obras. La idea es hacer un gran homenaje a Madanes, y estrenar una obra de Gorki, que se llama Los veraneantes.

-A propósito de la ubicación geográfica de Proa: más allá de las intenciones de promover la zona sur de la ciudad y del circuito turístico de La Boca, la fundación sigue siendo un enclave extraño en medio de un barrio complicado. ¿Cómo se vive esto institucionalmente?

-Lo que pasa es que, a nivel mundial, desde hace 20 o 30 años, la tendencia es instalar instituciones en lugares marginales. O los museos de Gehry, que rompen el tejido urbano y hacen una marca. Hay otra tendencia, donde se inscribe Proa, que tiene que ver con la recuperación, reciclar de alguna manera la historia, recuperar la memoria de las ciudades. La Boca me parece uno de los barrios que tienen mayor tradición artística. Quinquela fue un revolucionario que quiso llevar el arte a la calle; estaba muy ligado a las ideas de las primeras vanguardias. Yo creo que el Distrito de las Artes va a significar un cambio radical en la escena artística urbana. Va a quedar una zona norte mas museística. Y algo más ligado a lo experimental en el Distrito de las Artes.

-Estos procesos son cuestionados por quienes sostienen que llevan a la gentrificación (la expulsión de población propia de esos barrios, desplazada por sectores económicamente más acomodados).

-Es inevitable. Es lo que ocurre en todas las ciudades del mundo. Hoy, en Nueva York, la burguesía quiere vivir en SoHo. Son situaciones que cambian mucho, generación a generación.

-Si tuviera que mencionar acciones ligadas a la cultura en el último decenio, ¿cuáles mencionaría?

-La elección democrática del director del MNBA me parece muy destacada. Algo que se hizo, que hay que hacer y que habría que seguir profundizando. Me parece muy importante armar un liderazgo cultural profesional. Por eso me interesan los posgrados en gestión cultural, que, también en los últimos años, se fueron armando en universidades públicas y privadas. Di Tella, Untref, Quilmes, Unsam, UADE, El Salvador. Al IUNA se está acercando todo el mundo a dar clases, lo que me parece genial. La gestión cultural comenzó a pensarse como profesión. Creo que también marca el último tiempo la creación de algunos nuevos museos en el interior del país: en San Juan, en Santiago del Estero, en Mendoza, en Salta. El más reciente es el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata. Iniciativas que, aunque sea un poco, han ayudado a descentralizar.

UN FUTURO POSIBLE, SEGÚN ROSENBERG

CON VISTAS A 2015, ¿QUÉ PRIORIDAD PODRÍA PLANTEARSE EN EL CAMPO DE LO CULTURAL?

El federalismo es algo muy importante. La concentración en la ciudad de Buenos Aires sigue siendo enorme. Con las herramientas tecnológicas que permiten la descentralización, no tiene sentido el enorme desfase con el interior del país. La Argentina se merece algo mejor. De alguna manera, el concepto de urbe que se fundó en el siglo XX hoy está cuestionado. Por ejemplo, el Museo de Antropología de México se funda con la idea del gran museo de la arqueología mexicana. Pero en la actualidad la tendencia son los museos de sitio, que se erigen en el mismo lugar donde se hicieron los hallazgos arqueológicos. Eso impulsa el desarrollo del turismo cultural: en Salta o en las misiones jesuíticas pasa un poco eso. La idea es no extrapolar la cultura, preservar las piezas, incluirlas en su contexto. Las nuevas tecnologías favorecen esta nueva concepción. La visión del territorio tiene que cambiar. Y me parece responsabilidad de las instituciones, públicas o privadas, ocuparse de eso.

MANO A MANO

SOCIABLE Y DECIDIDA MUJER DE GESTIÓN

Llega a la cita, impecable (hay que combinar, en un mismo tono, anteojos, aros y chalina) y generosa (aceptó un cambio de horario y lugar a contramano de sus preferencias). Adriana Rosenberg tiene el don de la sociabilidad. Una facilidad que, en la entrevista, adopta un cariz distinto al que suele mostrar en brunches e inauguraciones de Fundación Proa: están la simpatía y la cordialidad habituales, pero también la concentración, el silencio atento durante las preguntas, el cuidado por poner en palabras exactamente aquello que se quiere decir. Formada con Romero Brest y solicitada como curadora (envíos a la Bienal del Mercosur en Porto Alegre y 51° Bienal de Venecia), la directora de Proa es, ante todo, mujer de gestión. Convencida de la importancia de “estar conectados, tener una red de instituciones asociadas”, trabaja y viaja sin parar. “El año que viene, con Cuauhtémoc Medina [curador mexicano] haremos dos exposiciones que llevaremos después a Río -se entusiasma-. Esto significa costos, intelectualidad y departamentos que se mueven. Y un gran crecimiento.”

http://www.lanacion.com.ar/1753915-adriana-rosenberg-el-poder-politico-no-quiere-la-democratizacion-de-las-instituciones-culturales

PRENSA. REVISTA VEINTITRÉS.

PRENSA. REVISTA VEINTITRÉS. Reseña

20140221-201709

Revista Veintitrés
Fecha de publicación: 23 de febrero de 2014

LIBROS. LA HISTÓRICA CREACIÓN DE CECILIO MADANES

magia colectitva

Por Matías Chamorro

Didascalias del Teatro Caminito
Diego Kehrig
DK Editor, 2013

El productor, creador y director teatral Cecilio Madanes (1921-2000) fue uno de los hacedores más  importantes que tuvo la escena argentina. Entre 1983 y 1986 dirigió el Teatro Colón, sala que durante su gestión se preocupó en abrir a un nuevo público. Allí programó desde ópera para niños hasta espectáculos al aire libre. Sin embargo, su trabajo más querido fue el que desarrolló entre 1957 y 1973: el Teatro Caminito, una experiencia de teatro callejero en el barrio porteño de La Boca, donde desfilaron piezas de autores como Shakespeare, Goldoni, García Lorca, Pirandello y Discépolo. Un emprendimiento a todas luces revolucionario -al que Madanes calificaba como “el hijo que no había tenido”- sobre el que alguna vez detalló: “ De mí surgió la idea, pero fue la concreción de una suerte de magia colectiva en la que participamos desde autores, actores y técnicos hasta vecinos del lugar.Es más importante que haya hecho en mi existencia.”

En Didascalias del Teatro Caminito, Diego Kehrig reconstruye la historia de aquello que se había pensado como un experimento de dos semanas y terminó durando dieciséis años. Enriquecen la investigación, abundante material de archivo, testimonios actuales de actores y testigos de la histórica creación de Madanes.

http://veintitres.infonews.com/nota-8358-zonaroja-magia-colectiva.html

Gracias Matías Chamorro y Natalia Zuazo

PRENSA. PERIÓDICO MENSUAL CONEXIÓN. Reseña

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Conexión 2000
Periódico mensual de distribución gratuita desde La Boca del Riachuelo para la Ciudad de Buenos Aires
Fecha de publicación: Enero 2013

DIDASCALIAS DEL TEATRO CAMINITO

Diego Kehrig, investigador teatral, dramaturgo y librero, escribió y presentó recientemente el libro “Didascalias del Teatro Caminito”, una importante obra que recopila la historia de una de las más importantes experiencias del teatro callejero en la Argentina.

Teatro Caminito

El Teatro Caminito surgió como idea del recordado director teatral Cecilio Madanes, quién allá por 1957 logró transformar el recién nacido paseo Caminito en un gran teatro al aire libre.

Los críticos de teatro y los medios han señalado reiteradamente que si hay un trabajo teatral  que quedó asociado para siempre al nombre de Cecilio Madanes es el que realizó en el Teatro Caminito. Y tan reconocido e importante el trabajo de Cecilio Madanes que él mismo alguna vez señaló que “El hijo que no tuve es el Teatro Caminito. Teatro al aire libre, como había visto en Venecia. Lo que iba a hacer un experimento de dos semanas, finalmente duró 15 años, con dos funciones y mil quinientos espectadores diarios. Así, en medio de La Boca y la noche, renacieron Shakespeare, Goldoni, García Lorca, Pirandello, Discépolo y un galería fabulosa de autores y obras. Allí pude ser un creador total. Inventé todo, junto a gente muy muy capaz.

El Teatro Caminito funcionó por 13 temporadas entre 1957 y 1973. En el mismo se llevaron a escena obras como: Los chismes de las mujeres (1957-58), Las aventuras de Scapin (1958-59), La zapatera prodigiosa (1959-60), Una viuda difícil (1960-61), Il corvo (1961-62), Las de Barranco (1962-63), Los millones de Orofino (1963-64), La pérgola de las flores (1964-65), La verbena de la paloma (1965-66), Mil francos de recompensa (1966-67), Angelito el secuestrado (1967-68), Sueño de una noche de verano (1968-69) y Los chismes de las mujeres ((1972-73).

Y es precisamente Didascalias del Teatro Caminito, el libro de Diego Kehrig, quien ha traído el recuerdo luego de 40 años de haberse realizado su última función, el extraordinario espectáculo montado por Cecilio Madanes cuya primera función, como bien detalla la obra, aconteció el 18 de diciembre de 1957 y se suponía que duraría solo quince días. Pero el éxito alcanzad, el reconocimiento de la prensa y la avasalladora aprobación de los vecinos del barrio de La Boca, hicieron que las temporadas se prolongaran durante muchos años.

Para quienes lo han olvidado, o para quienes no lo han vivido, Didascalias del Teatro Caminito se propone retratar aquellas noches de veraneen las que Jorge Luz, Beatriz Bonnet, Aída Luz, Diana Maggi, Juan Carlos Altavista, Antonio Gasalla, Edda Díaz, Kive Staiff, Ernesto Schoo, Julio López, Caty Bónica, Valeria Munarriz, Claudio Segovia y Delia Cancela hicieron de Caminito un gran escenario con un barrio que los recibía con los brazos abiertos.

El libro fue declarado de interés cultural por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad y editado bajo la Ley de Mecenazgo,  habiendo sido presentado oficialmente en la Fundación PROA el 29 de septiembre de 2013 con la participación de su autor Diego Kehrig y de los integrantes del Teatro Caminito: Claudio Segovia (director y vestuarista), de Edda Díaz (actriz) y Caty Bónica (vecina del barrio de La Boca quién participó en algunas temporadas.

http://conexion2000.com.ar/enero2014.pdf

PRENSA. PUESTA EN ESCENA. Presentación del libro

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Libros | Publicado el 25 de septiembre de 2013 a las 12:53 hs.

Presentación de libro: Didascalias del Teatro Caminito

  • Diego Kehrig, dramaturgo, investigador teatral y librero, presenta su libro el domingo 29 de septiembre en Fundación PROA

El libro recorre los derroteros de un espectáculo que nace cuando Cecilio Madanes montó por primera vez una obra en el Pasaje Caminito el 18 de diciembre de 1957, una experiencia que se suponía duraría solo quince días, pero debido al éxito de la taquilla, al reconocimiento de la prensa y a la cariñosa aprobación de los vecinos del barrio de la Boca, las temporadas se prolongaron durante dieciséis años.

Cincuenta años más tarde Didascalias del Teatro Caminito se propone retratar aquellas noches de verano en las que Jorge Luz, Beatriz Bonnet, Aída Luz, Diana Maggi, Juan Carlos Altavista, Antonio Gasalla, Edda Díaz y muchos otros brindaron buen teatro, junto a un barrio oficiaba de anfitrión bajo las estrellas.

El domingo 29 de septiembre a las 17hs, Diego Kehrig, dramaturgo, investigador teatral y librero, presenta su libro Didascalias del Teatro Caminito, acompañado de Claudio Segovia, director y vestuarista, Delia Cancela, artista visual y vestuarista, Cora Roca, investigadora teatral, Edda Díaz, actriz; y Caty Bónica, vecina del barrio de La Boca.

Diego Kehrig nació en Buenos Aires en 1968. Es dramaturgo, director, investigador teatral y librero.
Ha estrenado Actriz Musical CicatrizNegro corazón (Ganadora del Primer Concurso de Obras de Teatro organizado por el Instituto Nacional del Teatro), Honoris causaSólo BarbisF.E.A.Nosotras tresGurka y Asunto violeta.
Lleva publicadas tres obras de teatro: Perros golpean teléfonosLa muerte no se parece a nadie, y Nadie escapa a Elizabeth Taylor.
Su investigación Didascalias del Teatro Caminito ha sido declarada de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y cuenta con los beneficios de la Ley de Mecenazgo. Ha sido publicada por Diego Kehrig Editor en la primavera del 2013.
Actualmente es Director del Centro de Documentación Histórico Stadium Luna Park, y Encargado de la Librería Proa.

Más información: http://proa.org/events
Informes: auditorio@proa.org
4104-1001

Didascalias del Teatro Caminito ha sido declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y gracias a la Ley de Mecenazgo su publicación ha sido posible.

Fundación Proa
Av. Pedro de Mendoza 1929, y Caminito, La Boca.
T +5411-4104-1000 / info@proa.org / www.proa.org
Martes a domingo de 11 a 19 hs.

http://www.puestaenescena.com.ar/novedades/1825_presentacion-de-libro-didascalias-del-teatro-caminito.php

PRENSA. FUNDACIÓN PROA. Presentación del libro

Domingo, 15 de Septiembre de 2013

Presentación del libro: “Didascalias del Teatro Caminito”

En el marco una serie de actividades culturales que enriquecen el intercambio entre artistas, el público y las vivencias de la ciudad porteña, el próximo domingo  29 de septiembre a las 17 hs, Diego Kehrig, dramaturgo, investigador teatral y librero, presenta su libro “Didascalias del Teatro Caminito”.

Presentan junto al autor:
Claudio Segovia, director y vestuarista
Delia Cancela, artista visual y vestuarista
Cora Roca, investigadora teatral
Edda Díaz, actriz
Caty Bónica, vecina del barrio de La Boca

Un 18 de diciembre de 1957, Cecilio Madanes montaba por primera vez una obra en el Pasaje Caminito. El plan tenía un plazo de quince, pero debido al éxito de la taquilla, al reconocimiento de la prensa y a la cariñosa aprobación de los vecinos, la experiencia se quedaría en la Boca durante dieciséis años.

Cincuenta años más tarde “Didascalias del Teatro Caminito” se propone retratar aquellas noches de verano en las que Jorge Luz, Beatriz Bonnet, Aída Luz, Diana Maggi, Juan Carlos Altavista, Antonio Gasalla, Edda Díaz y muchos otros que brindaron buen teatro junto a un barrio oficiaba de anfitrión bajo las estrellas.

“Didascalias del Teatro Caminito” ha sido declarado de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y, gracias a la Ley de Mecenazgo, su publicación ha sido posible.

Este domingo, Diego Kehrig presenta su libro acompañado de Claudio Segovia, director y vestuarista, Delia Cancela, artista visual y vestuarista, Cora Roca, investigadora teatral, Edda Díaz, actriz; y Caty Bónica, vecina del barrio de La Boca.

Sobre el autor:

dk

Diego Kehrig nació en Buenos Aires en 1968. Es dramaturgo, director, investigador teatral y librero.

Ha estrenado Actriz Musical Cicatriz, Negro corazón (Ganadora del Primer Concurso de Obras de Teatro organizado por el Instituto Nacional del Teatro), Honoris causa, Sólo Barbis, F.E.A., Nosotras tres, Gurka y Asunto violeta.

Lleva publicadas tres obras de teatro: Perros golpean teléfonos, La muerte no se parece a nadie, y Nadie escapa a Elizabeth Taylor.
Su investigación “Didascalias del Teatro Caminito” ha sido declarada de interés cultural por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y cuenta con los beneficios de la Ley de Mecenazgo. Ha sido publicada por Diego Kehrig Editor en la primavera del 2013. Actualmente es Director del Centro de Documentación Histórico Stadium Luna Park, y Encargado de la Librería Proa.

www.didascaliasdelteatrocaminito.com

Informes: info@proa.org / 4104-1000 /1001

http://proa.org/esp/events/tag/didascalias-del-teatro-caminito/

PRENSA. FUNDACIÓN PROA

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