Prensa

20140221-201709

Revista Veintitrés
Fecha de publicación: 23 Febrero 2014

LIBROS. LA HISTÓRICA CREACIÓN DE CECILIO MADANES

magia colectitva

Por Matías Chamorro

Didascalias del Teatro Caminito
Diego Kehrig
DK Editor, 2013

El productor, creador y director teatral Cecilio Madanes (1921-2000) fue uno de los hacedores más  importantes que tuvo la escena argentina. Entre 1983 y 1986 dirigió el Teatro Colón, sala que durante su gestión se preocupó en abrir a un nuevo público. Allí programó desde ópera para niños hasta espectáculos al aire libre. Sin embargo, su trabajo más querido fue el que desarrolló entre 1957 y 1973: el Teatro Caminito, una experiencia de teatro callejero en el barrio porteño de La Boca, donde desfilaron piezas de autores como Shakespeare, Goldoni, García Lorca, Pirandello y Discépolo. Un emprendimiento a todas luces revolucionario -al que Madanes calificaba como “el hijo que no había tenido”- sobre el que alguna vez detalló: “ De mí surgió la idea, pero fue la concreción de una suerte de magia colectiva en la que participamos desde autores, actores y técnicos hasta vecinos del lugar.Es más importante que haya hecho en mi existencia.”

En Didascalias del Teatro Caminito, Diego Kehrig reconstruye la historia de aquello que se había pensado como un experimento de dos semanas y terminó durando dieciséis años. Enriquecen la investigación, abundante material de archivo, testimonios actuales de actores y testigos de la histórica creación de Madanes.

http://veintitres.infonews.com/nota-8358-zonaroja-magia-colectiva.html

Gracias Matías Chamorro y Natalia Zuazo

Página 12

Domingo 25 de enero de 2015
CULTURA & ESPECTÁCULOS

TEATRO. 41 AÑOS DESPUES, REABRE EL TEATRO CAMINITO

ENTRE EL TABLADO Y LA CALLE

Hace medio siglo, la intersección de Pasaje Caminito y Magallanes era escenario de un apasionante cruce entre el teatro y los vecinos. “Quiero mantener esta oferta de obras clásicas con un tratamiento popular”, dice Martín Bauer, su nuevo responsable.

Por Daniela Romina

Un nuevo capítulo en la historia del Teatro Caminito empezará a escribirse este martes. A 41 años de su última función, su telón volverá a subirse en el corazón de uno los pasajes más representativos de La Boca. La reapertura oficial de este emblema de la escena porteña, creado en 1957 por el director y escenógrafo ucraniano Cecilio Madanes, se sellará con el estreno, a las 20.30, de Los veraneantes, texto del ruso Máximo Gorki adaptado por el dramaturgo Lautaro Vilo. “Arrancamos con este proyecto hace cerca de ocho años y lo empujamos hasta acá. Llamarlo ‘reapertura’ luego de cuatro décadas sin actividad es una forma de homenajear a Madanes, porque la discontinuidad es absoluta. La ciudad es otra, el país cambió. Mi expectativa apunta a abrir un lugar nuevo, a empezar un proyecto desde cero, pero con todo el peso de su historia. Ese es un punto de privilegio”, sintetiza Martín Bauer, director artístico del Teatro Caminito y uno de los impulsores de su reinauguración.

Todo comenzó más de medio siglo atrás, cuando Madanes eligió la intersección de Pasaje Caminito y Magallanes para replicar una experiencia de teatro al aire libre de la que había sido testigo durante un viaje a Venecia. Por entonces, el clásico paseo turístico de La Boca no era ni por asomo una atracción obligada para visitantes foráneos, sino apenas (y nada menos que) una postal sacada de un poema de Raúl González Tuñón. En ese escenario, el director ofreció por primera vez Los chismes de las mujeres, de Carlo Goldoni, convencido de que la puesta no superaría los quince días. Pero, al revés de sus pronósticos, el Teatro Caminito sobrevivió dieciséis años y tuvo doce temporadas de dos funciones diarias, de martes a domingo. Por sus tablas pasaron artistas como Antonio Gasalla, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Altavista y Diana Maggi, y colaboradores como el escritor Manuel Mujica Lainez –que tradujo del inglés y el francés varias de las piezas montadas– y los pintores Raúl Soldi y Carlos Alonso –que diseñaron las portadas de sus programas de mano– y Benito Quinquela Martín, encargado de elegir los colores con los que pintarían las fachadas de las casas vecinas.

“Si bien el vecindario como tal ya no existe, lo que me gustaría mantener es la oferta de obras clásicas con un tratamiento popular, en el mejor sentido de la palabra. Siempre trataba materiales sofisticados pero de un modo accesible para un público que no tenía por qué ser conocedor. El Teatro Caminito era de Madanes inequívocamente, aunque ahora estemos hablando de un proyecto más abierto e imprevisible”, explica Bauer. Con el acompañamiento de la Fundación Proa (Bauer destaca el apoyo de su directora, Adriana Rosenberg) y del Complejo Teatral de Buenos Aires, esta nueva temporada programará obras con entrada gratuita (y capacidad limitada) hasta el cambio de estación: Los veraneantes se ofrecerá miércoles y domingos a las 19, hasta el 8 de marzo; y desde el 13 hasta el 29, se podrá ver La historia de un soldado, de Igor Stravinsky y dirección del propio Bauer, los viernes, sábados y domingos a las 18.

“Lo extraordinario de la propuesta escénica era cómo excedía el escenario. Madanes tomó su formación teatral en París y sus puestas eran similares a las del teatro popular francés, en el que existía más de un plano haciendo convivir la realidad con la ficción. El escenario del Caminito incluía balcones y ventanas de las casas contiguas: eran usados por los actores o incluso por los vecinos para ver las obras. Tanto ellos como, por ejemplo, su ropa secándose en las sogas, formaban parte de las escenografía”, describe Diego Kehrig, dramaturgo, investigador y autor de Didascalias del Teatro Caminito (2013), libro que recupera recuerdos y anécdotas de quienes acompañaron la apuesta de Madanes.

La investigación, declarada de interés cultural por el Ministerio de Cultura porteño y financiada por medio de la Ley de Mecenazgo, es el resultado un trabajo de tres años en los que Kehrig reconstruyó la historia casi desde cero. Fue, según define, una tarea de sabueso porque “al tratarse de un teatro al aire libre, el único registro es la memoria viva de artistas y vecinos”. De sus charlas con todos ellos, conoció anécdotas pintorescas del detrás de escena, como el crecimiento de las cantinas y boliches de la zona, la venta de pizza en la platea antes de las funciones y el compromiso de los vecinos con los espectáculos. “Todas las noches de verano escuchaban una hora y media de García Lorca, Shakespeare o Molière. No prendían la radio para no interferir con la función y, si alguien se casaba, esperaban que la obra terminara para hacer la fiesta.”

Las historias mínimas del Teatro Caminito quizá sean las que mejor ilustran su mito. Por ejemplo, está Caty Bónica, una vecina que en 1960, a sus ocho años, participó de una función especial que protagonizaron los niños del barrio. Según le contó a Kehrig, a quien llegó a través de un grupo de Facebook, los chicos se pasaban horas escuchando ensayos y funciones hasta que, a fuerza de repetición, terminaban memorizando la letra. Fue Madanes el que les propuso que se calzaran el vestuario de Jorge Luz y Beatriz Bonnet, y cerraran la temporada con su propia versión de La zapatera prodigiosa. Muchos aún recuerdan las cenas de Bonnet en casa de una vecina entre escenas, y cómo corría por la calle vestida de zapatera en cuanto escuchaba que le daban pie sobre el escenario.

También está la anécdota de los relevamientos de Jorge Luz a las familias lindantes: el humorista tomaba nota de los faltantes de cada casa y, al final de la temporada, parte de las ganancias se destinaban a cubrirlos. De esa forma, dice Kehrig, los hacedores del Teatro Caminito devolvían al barrio algo de lo que se les daba. “Charlé con los protagonistas, incluso con Jorge Luz, que me concedió una de las últimas entrevistas antes de su muerte. Todos hablaron desde el trabajo. Lo que pasó con Caty fue distinto: ella habló desde el afecto. Esa fue la llave de todo. De otra manera hubiera sido muy difícil de hacer. El teatro estaba gestionado con afecto. Los actores respetaban el barrio y viceversa. Nunca se buscó tapar esa identidad. Y la incidencia que tuvo sobre lo barrial marca la brillantez de Madanes.” Donde hubo amor, teatro queda.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-34555-2015-01-25.html

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Conexión 2000
Periódico mensual de distribución gratuita desde La Boca del Riachuelo para la Ciudad de Buenos Aires
Fecha de publicación: Enero 2013

DIDASCALIAS DEL TEATRO CAMINITO

Diego Kehrig, investigador teatral, dramaturgo y librero, escribió y presentó recientemente el libro “Didascalias del Teatro Caminito”, una importante obra que recopila la historia de una de las más importantes experiencias del teatro callejero en la Argentina.

Teatro Caminito

El Teatro Caminito surgió como idea del recordado director teatral Cecilio Madanes, quién allá por 1957 logró transformar el recién nacido paseo Caminito en un gran teatro al aire libre.

Los críticos de teatro y los medios han señalado reiteradamente que si hay un trabajo teatral  que quedó asociado para siempre al nombre de Cecilio Madanes es el que realizó en el Teatro Caminito. Y tan reconocido e importante el trabajo de Cecilio Madanes que él mismo alguna vez señaló que “El hijo que no tuve es el Teatro Caminito. Teatro al aire libre, como había visto en Venecia. Lo que iba a hacer un experimento de dos semanas, finalmente duró 15 años, con dos funciones y mil quinientos espectadores diarios. Así, en medio de La Boca y la noche, renacieron Shakespeare, Goldoni, García Lorca, Pirandello, Discépolo y un galería fabulosa de autores y obras. Allí pude ser un creador total. Inventé todo, junto a gente muy muy capaz.

El Teatro Caminito funcionó por 13 temporadas entre 1957 y 1973. En el mismo se llevaron a escena obras como: Los chismes de las mujeres (1957-58), Las aventuras de Scapin (1958-59), La zapatera prodigiosa (1959-60), Una viuda difícil (1960-61), Il corvo (1961-62), Las de Barranco (1962-63), Los millones de Orofino (1963-64), La pérgola de las flores (1964-65), La verbena de la paloma (1965-66), Mil francos de recompensa (1966-67), Angelito el secuestrado (1967-68), Sueño de una noche de verano (1968-69) y Los chismes de las mujeres ((1972-73).

Y es precisamente Didascalias del Teatro Caminito, el libro de Diego Kehrig, quien ha traído el recuerdo luego de 40 años de haberse realizado su última función, el extraordinario espectáculo montado por Cecilio Madanes cuya primera función, como bien detalla la obra, aconteció el 18 de diciembre de 1957 y se suponía que duraría solo quince días. Pero el éxito alcanzad, el reconocimiento de la prensa y la avasalladora aprobación de los vecinos del barrio de La Boca, hicieron que las temporadas se prolongaran durante muchos años.

Para quienes lo han olvidado, o para quienes no lo han vivido, Didascalias del Teatro Caminito se propone retratar aquellas noches de veraneen las que Jorge Luz, Beatriz Bonnet, Aída Luz, Diana Maggi, Juan Carlos Altavista, Antonio Gasalla, Edda Díaz, Kive Staiff, Ernesto Schoo, Julio López, Caty Bónica, Valeria Munarriz, Claudio Segovia y Delia Cancela hicieron de Caminito un gran escenario con un barrio que los recibía con los brazos abiertos.

El libro fue declarado de interés cultural por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad y editado bajo la Ley de Mecenazgo,  habiendo sido presentado oficialmente en la Fundación PROA el 29 de septiembre de 2013 con la participación de su autor Diego Kehrig y de los integrantes del Teatro Caminito: Claudio Segovia (director y vestuarista), de Edda Díaz (actriz) y Caty Bónica (vecina del barrio de La Boca quién participó en algunas temporadas.

Haz clic para acceder a enero2014.pdf

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